Cuando no es por la manía rural o nacionalista, esa que transforma en
proyectiles las piedras que alzaron las lindes de unos terruños, ¿por qué causas
seguiremos matándonos? Incluso «en pleno siglo XXI», si lo digo tirando de esa tan
ingenua coletilla que enseguida brota en los labios de los practicantes de la
superstición del progreso. Uno da vueltas al asunto y acaba concluyendo lo
de quienes acatan esa y las demás supersticiones: que por los
símbolos. Lo mismo da: una Palabra revelada que llega desde el cielo, bajo el
paracaídas cosido por algún dios intacto e invisible sin remedio; una bandera, una
viñeta, un mito fundacional, una ficción relatada como los dioses mandan. En ARAS de sintetizar, y poniéndome jungiano, un
universal.
miércoles, 21 de enero de 2015
lunes, 5 de enero de 2015
VII, 12. Góngora si ya no lejano tampoco solo
Mi
buen amigo Jesús Ponce Cárdenas, poeta y filólogo excelente, me regalaba hace poco un ejemplar de su Desviada luz. Antología gongorina para el siglo XXI (Madrid,
Fragua-Delirio, 2014). Fue durante el último de mis pasos efímeros y errantes
por Madrid, la ciudad que mi DNI tendrá siempre por natal, y de la que pudiera
quizá decir lo que Castro: «Mi pena y mi lugar, de extranjería / regresa Luis
de Góngora a tu planta», «Quién canta. / Música, luz, color: Córdoba mía». O,
tirando de fusión
mítica, no sé si como otro buen amigo y filólogo cordobés aquí antologado,
algo así: «Caminas lentamente por las calles / cortas y estrechas, cual venas y
nervios, / de una ciudad que habita en tu cuerpo» (Matas Caballero).
miércoles, 31 de diciembre de 2014
X, 19. Índices, 34-36 (octubre-diciembre 2014)
Será cuestión
de ir despidiendo el año. Otro ciclo o circo que se cierra. Con mi
agradecimiento a quienes, desde 74 países[1],
se acercaron por aquí dejando 19400 ecos de lectura o compañía. Que sean
felices: si no cuanto deseen, al menos cuanto puedan.
martes, 23 de diciembre de 2014
IV, 14. La funeraria del purismo
Fundéu es palabro que parece que no, pero al resonar en su música verbal un como inicio
de obra concebida por la infinita sabiduría divina, atesora mucho postín
purista. Un deus ex machina que
resuelve problemas lingüísticos con galanura. Oculta tal neologismo, pues,
mucho desvelo de remonte secular por las altas cordilleras de la corrección
idiomática. Porque la Fundéu, Fundación del Español Urgente, es benemérita
asociación dedicada a la tarea de salvaguardar el idioma del trote que le vamos
dando. Que es que nos gusta mucho hablar y gastar morfemas. Se suma de este
modo la Fundéu a la empresa histórica de colocar la lengua dentro de una
vitrina, no vaya a ser que con la calor, o con el frío, según, se nos ponga
mala o se estropee. Y la lengua hay que cuidarla. No en vano, de todos es
conocido que lengua no hay más que una. Y mejor si pura.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
III, 52. El pequeño pez Nicolao
La Silva de varia lección
(Sevilla, 1540), de Pedro Mexía, es libro que debiera, o a lo menos pudiera,
seguir siendo de cabecera, como lo fue para Cervantes y —en sus cien ediciones
y traducciones de los siglos XVI y XVII— para toda Europa. Tomazo de referencia
para quienes apetezcan, con mente libre y abierta, disfrutar de los manjares de
la memoria servidos bajo la especie de innumerables noticias, relatos, saberes
y demás aventuras intelectuales. A manera de enciclopedia espléndidamente ordenada
en apariencia. Un gimnasio para la inteligencia, la curiosidad y el pasmo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)