miércoles, 21 de enero de 2015

IX, 23. Esas serpientes

Cuando no es por la manía rural o nacionalista, esa que transforma en proyectiles las piedras que alzaron las lindes de unos terruños, ¿por qué causas seguiremos matándonos? Incluso «en pleno siglo XXI», si lo digo tirando de esa tan ingenua coletilla que enseguida brota en los labios de los practicantes de la superstición del progreso. Uno da vueltas al asunto y acaba concluyendo lo de quienes acatan esa y las demás supersticiones: que por los símbolos. Lo mismo da: una Palabra revelada que llega desde el cielo, bajo el paracaídas cosido por algún dios intacto e invisible sin remedio; una bandera, una viñeta, un mito fundacional, una ficción relatada como los dioses mandan. En ARAS de sintetizar, y poniéndome jungiano, un universal.

lunes, 5 de enero de 2015

VII, 12. Góngora si ya no lejano tampoco solo

Mi buen amigo Jesús Ponce Cárdenas, poeta y filólogo excelente, me regalaba hace poco un ejemplar de su Desviada luz. Antología gongorina para el siglo XXI (Madrid, Fragua-Delirio, 2014). Fue durante el último de mis pasos efímeros y errantes por Madrid, la ciudad que mi DNI tendrá siempre por natal, y de la que pudiera quizá decir lo que Castro: «Mi pena y mi lugar, de extranjería / regresa Luis de Góngora a tu planta», «Quién canta. / Música, luz, color: Córdoba mía». O, tirando de fusión mítica, no sé si como otro buen amigo y filólogo cordobés aquí antologado, algo así: «Caminas lentamente por las calles / cortas y estrechas, cual venas y nervios, / de una ciudad que habita en tu cuerpo» (Matas Caballero).

miércoles, 31 de diciembre de 2014

X, 19. Índices, 34-36 (octubre-diciembre 2014)

Será cuestión de ir despidiendo el año. Otro ciclo o circo que se cierra. Con mi agradecimiento a quienes, desde 74 países[1], se acercaron por aquí dejando 19400 ecos de lectura o compañía. Que sean felices: si no cuanto deseen, al menos cuanto puedan.

martes, 23 de diciembre de 2014

IV, 14. La funeraria del purismo

Fundéu es palabro que parece que no, pero al resonar en su música verbal un como inicio de obra concebida por la infinita sabiduría divina, atesora mucho postín purista. Un deus ex machina que resuelve problemas lingüísticos con galanura. Oculta tal neologismo, pues, mucho desvelo de remonte secular por las altas cordilleras de la corrección idiomática. Porque la Fundéu, Fundación del Español Urgente, es benemérita asociación dedicada a la tarea de salvaguardar el idioma del trote que le vamos dando. Que es que nos gusta mucho hablar y gastar morfemas. Se suma de este modo la Fundéu a la empresa histórica de colocar la lengua dentro de una vitrina, no vaya a ser que con la calor, o con el frío, según, se nos ponga mala o se estropee. Y la lengua hay que cuidarla. No en vano, de todos es conocido que lengua no hay más que una. Y mejor si pura.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

III, 52. El pequeño pez Nicolao

La Silva de varia lección (Sevilla, 1540), de Pedro Mexía, es libro que debiera, o a lo menos pudiera, seguir siendo de cabecera, como lo fue para Cervantes y —en sus cien ediciones y traducciones de los siglos XVI y XVII— para toda Europa. Tomazo de referencia para quienes apetezcan, con mente libre y abierta, disfrutar de los manjares de la memoria servidos bajo la especie de innumerables noticias, relatos, saberes y demás aventuras intelectuales. A manera de enciclopedia espléndidamente ordenada en apariencia. Un gimnasio para la inteligencia, la curiosidad y el pasmo.