Parece
que va siendo urgente desvelar tres secretos muy bien guardados: 1) todo idioma
es arbitrario y, en consecuencia, el género gramatical, que 2) en español no
marca en exclusiva la oposición –a/-o,
3) no tiene por qué coincidir con el referente del sexo. Entre quienes ignoran esta
serie de secretos se cuentan numerosas víctimas de —dichoso siglo de siglas, que dijera Dámaso
Alonso— la LOGSE,
la LOE,
la LOMCE
y la ESO.
Así, las jóvenes Bibiana Aído e Irene Montero, autoras respectivas de los
idiolectos miembra (9-6-2008) y portavoza (6-2-2018); también algún miembro
de su profesorado, como Carmen Romero, quien, no sé si con los (o las) calores,
ideó en 1996 o 1997 el de jóvena[1].
Como soy como soy, las comprendo, dadas las duras circunstancias pragmáticas en que estas tres portavoces
de nuestras élites alumbraron tales palabros:
agarras, coges, vas y te subes al estrado para soltar soflamas de Congreso u
homilías de mítin, y te vienes muy pero que muy arriba.
sábado, 17 de febrero de 2018
domingo, 14 de enero de 2018
VIII, 6. Platko en multimedia
Nacido Ferenc Plattkó
Kopiletz (Budapest, 1898-Santiago de Chile, 1983) y apodado El oso rubio, Franz Platko fue portero
de fútbol en siete países (1914-1933), entrenador en nueve (1932-1965) y seleccionador
de Estados Unidos y Chile. Ganó una Liga (1929) y tres Copas de España
(1925-1926 y 1928) como guardameta del Barcelona (1923-1930) y tres Ligas
chilenas (1939, 1941 y 1953) como entrenador del ercillesco
Colo-Colo. Murió —lo recordó Valdano en «Fútbol
y cultura», El País, 12-7-1994— olvidado
de todos.
lunes, 8 de enero de 2018
IX, 46. Clasificación de la liga de ruinas antologadas
En lo que
Herrera, comentando el I de Garcilaso, llamó «perpetuo i pequeño espacio» del
soneto (Anotaciones, p. 268), es
teóricamente posible injertar un mínimo de doce nombres de urbes y obras
arquitectónicas destruidas por la violencia humana o por el tiempo. Lo prueba la
tabla clasificatoria de las
dos jornadas de la liga de los reductores de ruinas en
miniantologías, que arroja los siguientes resultados:
viernes, 5 de enero de 2018
IX, 45. La liga de los reductores de ruinas (jornada 2)
Del doctor en
Derecho y capitán Andrés Rey de Artieda (1549-1613), que batalló en Lepanto, ya
vimos que en 1605 publicó su traducción
del soneto de Castiglione sobre las ruinas de Roma. Como participante, con
el alias Centinela, en la valenciana
Academia de los Nocturnos (1591-1594), coincidió el 13 de octubre de 1593 con otro de sus
46 integrantes sucesivos, apodado Sombra: Gaspar
Aguilar, secretario y mayordomo de aristócratas —dado, pues, «a la escritura de
encargo»— y tenido por alguno de los académicos como el mejor poeta de aquella
junta[1].
domingo, 31 de diciembre de 2017
IX, 44. La liga de los reductores de ruinas múltiples
Por lo que
llevamos experimentado[1], se
entiende que los autores de sonetos sobre ilustres e ilustradoras ruinas, casi
nunca las vieron. Castiglione se supone que sí, las de Roma; Herrera quizá, las
de Itálica, que le pillaban cerca, al fondo a la izquierda del barrio de
Triana. Para contemplar las de Cartago, a Garcilaso, Cetina y Tasso no les
bastó con pisar las arenas del desierto africano: tuvieron que echar mano de
alguna guía de viajes. Sin problemas, pues, dada su condición de lectores
impenitentes. Ayudaría, por ejemplo, el Libro I de las Historias de Polibio, que adujo y recondujo (hacia La Goleta)
Herrera en sus Anotaciones (p. 472):
Suscribirse a:
Entradas (Atom)