sábado, 17 de febrero de 2018

II, 15. «Jóvena portavoza» (1)

Parece que va siendo urgente desvelar tres secretos muy bien guardados: 1) todo idioma es arbitrario y, en consecuencia, el género gramatical, que 2) en español no marca en exclusiva la oposición –a/-o, 3) no tiene por qué coincidir con el referente del sexo. Entre quienes ignoran esta serie de secretos se cuentan numerosas víctimas de —dichoso siglo de siglas, que dijera Dámaso Alonso— la LOGSE, la LOE, la LOMCE y la ESO. Así, las jóvenes Bibiana Aído e Irene Montero, autoras respectivas de los idiolectos miembra (9-6-2008) y portavoza (6-2-2018); también algún miembro de su profesorado, como Carmen Romero, quien, no sé si con los (o las) calores, ideó en 1996 o 1997 el de jóvena[1]. Como soy como soy, las comprendo, dadas las duras circunstancias pragmáticas en que estas tres portavoces de nuestras élites alumbraron tales palabros: agarras, coges, vas y te subes al estrado para soltar soflamas de Congreso u homilías de mítin, y te vienes muy pero que muy arriba.

domingo, 14 de enero de 2018

VIII, 6. Platko en multimedia

Nacido Ferenc Plattkó Kopiletz (Budapest, 1898-Santiago de Chile, 1983) y apodado El oso rubio, Franz Platko fue portero de fútbol en siete países (1914-1933), entrenador en nueve (1932-1965) y seleccionador de Estados Unidos y Chile. Ganó una Liga (1929) y tres Copas de España (1925-1926 y 1928) como guardameta del Barcelona (1923-1930) y tres Ligas chilenas (1939, 1941 y 1953) como entrenador del ercillesco Colo-Colo. Murió —lo recordó Valdano en «Fútbol y cultura», El País, 12-7-1994— olvidado de todos.

lunes, 8 de enero de 2018

IX, 46. Clasificación de la liga de ruinas antologadas

En lo que Herrera, comentando el I de Garcilaso, llamó «perpetuo i pequeño espacio» del soneto (Anotaciones, p. 268), es teóricamente posible injertar un mínimo de doce nombres de urbes y obras arquitectónicas destruidas por la violencia humana o por el tiempo. Lo prueba la tabla clasificatoria de las dos jornadas de la liga de los reductores de ruinas en miniantologías, que arroja los siguientes resultados:

viernes, 5 de enero de 2018

IX, 45. La liga de los reductores de ruinas (jornada 2)

Del doctor en Derecho y capitán Andrés Rey de Artieda (1549-1613), que batalló en Lepanto, ya vimos que en 1605 publicó su traducción del soneto de Castiglione sobre las ruinas de Roma. Como participante, con el alias Centinela, en la valenciana Academia de los Nocturnos (1591-1594), coincidió el 13 de octubre de 1593 con otro de sus 46 integrantes sucesivos, apodado Sombra: Gaspar Aguilar, secretario y mayordomo de aristócratas —dado, pues, «a la escritura de encargo»— y tenido por alguno de los académicos como el mejor poeta de aquella junta[1].

domingo, 31 de diciembre de 2017

IX, 44. La liga de los reductores de ruinas múltiples

Por lo que llevamos experimentado[1], se entiende que los autores de sonetos sobre ilustres e ilustradoras ruinas, casi nunca las vieron. Castiglione se supone que sí, las de Roma; Herrera quizá, las de Itálica, que le pillaban cerca, al fondo a la izquierda del barrio de Triana. Para contemplar las de Cartago, a Garcilaso, Cetina y Tasso no les bastó con pisar las arenas del desierto africano: tuvieron que echar mano de alguna guía de viajes. Sin problemas, pues, dada su condición de lectores impenitentes. Ayudaría, por ejemplo, el Libro I de las Historias de Polibio, que adujo y recondujo (hacia La Goleta) Herrera en sus Anotaciones (p. 472):