Es sintomático que miserable en español signifique tanto ‘perverso, abatido, infeliz’ como ‘mezquino, que escatima en el gasto’. Así que el mismo idioma fuerza a identificar como miserable a quien cuida de la hacienda con rigor: un mezquino perverso. Por eso, en el siguiente apotegma de Melchor de Santa Cruz resulta que el bueno es el que, por mor de la honra, no repara en gastos: el comendador mayor Gutierre de Cárdenas, tesorero y consejero de Isabel la Católica, le espetó «a un su mayordomo muy miserable: “Doleos de mi honra, y no de mi hacienda”»[1]. Siempre la honra: la necesidad social, política, colectiva de aparentar. De quedar bien, cueste lo que cueste.
miércoles, 8 de febrero de 2012
lunes, 6 de febrero de 2012
III, 4. Un ADN derrochón
Ahora en medio de la Segunda Gran Depresión. El caso es seguir con la queja habitual: «Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades». La irracionalidad de la dirección política que en 1898 empujó al almirante Cervera al desastre, y según la cual —en frase anterior de otro marino decimonónico— «más vale honra sin barcos, que barcos sin honra», dio con la flota española en el fondo del mar caribeño. Esta estulticia demagógica se mantiene hoy en sus trece: «Más vale honra sin aviones, que aviones sin honra». Entiéndase aquí honra como ‘explotación de los bajos instintos del votante’: enseguida veremos la geografía española poblada de aeropuertos tan fastuosos como improductivos (El País, 1-5-2011). Ad maiorem gloriam de esas dos lamentables Españas que el ingenio unamuniano —otro derroche— apellidó de hunos y otros.
sábado, 4 de febrero de 2012
V, 1. Cultura contante y sonante
Dos carabelas apuntan sus proas hacia un mundo apenas intuido en tosco, pero esférico, mapa. Debajo, una mujer y un hombre mantienen serena y mayestática posición: abierta su mano derecha y magnánima, ella; sosteniendo una delgada y ambigua espada-cruz, él. Dominando toda la composición, el rostro contemplativo del Almirante de la Mar Océana. El haz y el envés del documento están adornados con formas que hoy se nos antojarían esotéricas: dos triángulos, un polígono estrellado, dos rosas de los vientos, un astrolabio, un compás…
jueves, 2 de febrero de 2012
I, 6. Venus despierta, duerme el perrillo
¿Quién si no? Nacida de la espuma, Venus vendrá a favorecer el desarrollo del tema pictórico de la mujer acompañada de can. En una de esas acciones inaugurales, escasas o extrañas, que abren una sima en el continente de la historia, el misterioso Giorgione (h. 1477-1510) había comenzado, allá por el 7 de octubre de 1507, y cumpliendo un encargo de bodas de los ordinarios, el retrato de una Venus dormida (Dresde, Staatliche Kunstsammlungen). Hay quien considera esa estampa como el inicio del arte moderno. Lo que entiendo como un reencuentro de lo tardomedieval con lo pagano: la escalera de Penrose aplicada a la historia del arte.
miércoles, 1 de febrero de 2012
III, 3. Audiovisuales del siglo XIII
Todos los defectos, los lastres, las taras de nuestra cultureta viciada, acomplejada, olvidadiza, ignorante, concurren con frecuencia en la Pedagogía, que en demasiadas ocasiones asume esa suerte de modernidad del conocimiento que implica un naufragio en su nadeidad. Signo quizá de los tiempos.
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