martes, 23 de septiembre de 2014

II, 14. Las cartas sobre la mesa

En la «Parte analógica», que es el diccionario ideológico propiamente dicho del Casares, se cobija la entrada interpretación (p. 246). Donde se dispone una baraja léxica compuesta por cartas que voy a ir mezclando ya, porque, oigan, no puedo limitarme a transcribir, y reordenar resulta además otro modo de interpretar o, cuando menos, de glosar.

sábado, 6 de septiembre de 2014

II, 13. Un poliedro móvil o léxico

Julio Casares publicó en 1942 su Diccionario ideológico de la lengua española. Desde la idea a la palabra; desde la palabra a la idea, que medio siglo después iba ya por la 18ª tirada de la 2ª edición (Barcelona, Gustavo Gili, 1992). El Casares: un exitazo. A su celebrada estirpe se sumó Vox. Diccionario ideológico de la lengua española (Barcelona, Biblograf, 1995), dirigido por Manuel Alvar Ezquerra.

martes, 26 de agosto de 2014

VI, 25. «Non nova, sed nove»

La intertextualidad no solo corrobora que «no se hace nada nuevo bajo el sol» (Eclesiastés, I, 9); también es indicio de que la literatura y otras expresiones artísticas brindan plantillas para moverse por el mundo, describiéndolo y reescribiéndolo. Dicta el Libro de estilo (3.21) de El País: «Un recurso fácil y reprobable es titular con otros títulos; es decir, aplicar a un reportaje un título de película, de obra literaria o de una canción. Esta práctica demuestra escasa imaginación y abundante pereza mental.» Asombroso el catecismo este.

sábado, 16 de agosto de 2014

VI, 24. Toparse de oídas es llorar

La oralidad reelabora, según la olvidadiza memoria le da a entender, frases arrancadas de textos. Que se fosilizan luego en comodines proverbiales para que ahí quede el (re)citador: más ancho que largo. Tal extracción por vía oral revitaliza de autoridad paradójica, por cuanto las sentencias transformadas se prescriben en circunstancias alejadas de las previstas en los textos despojados. A costa de ahondar la distancia entre lo que un autor escribió (y no digamos ya lo que quiso escribir) y lo que se le atribuye, estas acuñaciones literaturizan también la vida.

jueves, 14 de agosto de 2014

IX, 22. Que titulen otros

La cultura popular es fundamentalmente oral: un saber que, adquirido de oídas, transforma los textos en palabras que se llevan el viento y el tiempo. En cambio, lo que el viento se lleve de la cultura escrita serán papeles. Ambas culturas avanzan retrocediendo, mediante la selección, operada en la tradición, de intertextos que determinan el presente. Ciertos fragmentos, así, van repitiéndose, reformados, reformulados o renovados. La cultura es un palimpsesto reescrito de múltiples maneras.