domingo, 14 de enero de 2018

VIII, 6. Platko en multimedia

Nacido Ferenc Plattkó Kopiletz (Budapest, 1898-Santiago de Chile, 1983) y apodado El oso rubio, Franz Platko fue portero de fútbol en siete países (1914-1933), entrenador en nueve (1932-1965) y seleccionador de Estados Unidos y Chile. Ganó una Liga (1929) y tres Copas de España (1925-1926 y 1928) como guardameta del Barcelona (1923-1930) y tres Ligas chilenas (1939, 1941 y 1953) como entrenador del ercillesco Colo-Colo. Murió —lo recordó Valdano en «Fútbol y cultura», El País, 12-7-1994— olvidado de todos.

lunes, 8 de enero de 2018

IX, 46. Clasificación de la liga de ruinas antologadas

En lo que Herrera, comentando el I de Garcilaso, llamó «perpetuo i pequeño espacio» del soneto (Anotaciones, p. 268), es teóricamente posible injertar un mínimo de doce nombres de urbes y obras arquitectónicas destruidas por la violencia humana o por el tiempo. Lo prueba la tabla clasificatoria de las dos jornadas de la liga de los reductores de ruinas en miniantologías, que arroja los siguientes resultados:

viernes, 5 de enero de 2018

IX, 45. La liga de los reductores de ruinas (jornada 2)

Del doctor en Derecho y capitán Andrés Rey de Artieda (1549-1613), que batalló en Lepanto, ya vimos que en 1605 publicó su traducción del soneto de Castiglione sobre las ruinas de Roma. Como participante, con el alias Centinela, en la valenciana Academia de los Nocturnos (1591-1594), coincidió el 13 de octubre de 1593 con otro de sus 46 integrantes sucesivos, apodado Sombra: Gaspar Aguilar, secretario y mayordomo de aristócratas —dado, pues, «a la escritura de encargo»— y tenido por alguno de los académicos como el mejor poeta de aquella junta[1].

domingo, 31 de diciembre de 2017

IX, 44. La liga de los reductores de ruinas múltiples

Por lo que llevamos experimentado[1], se entiende que los autores de sonetos sobre ilustres e ilustradoras ruinas, casi nunca las vieron. Castiglione se supone que sí, las de Roma; Herrera quizá, las de Itálica, que le pillaban cerca, al fondo a la izquierda del barrio de Triana. Para contemplar las de Cartago, a Garcilaso, Cetina y Tasso no les bastó con pisar las arenas del desierto africano: tuvieron que echar mano de alguna guía de viajes. Sin problemas, pues, dada su condición de lectores impenitentes. Ayudaría, por ejemplo, el Libro I de las Historias de Polibio, que adujo y recondujo (hacia La Goleta) Herrera en sus Anotaciones (p. 472):

domingo, 17 de diciembre de 2017

IX, 43. Herrera modifica una teoría que se sabe

Como Garcilaso y Cetina, también multinacional poeta soldado de Carlos V fue Bernardo Tasso (1493-1569) en Túnez. Y como ellos, su cuarto a espadas y plumas había echado sobre las ruinas de Cartago; que, aunque sagradas, sólo quedaron en su canto como telón de fondo en que lamentar que «Marte sanguinoso» lo hubiera alejado de la amada. De modo que su soneto venció por el lado del yo el característico bitematismo a lo Castiglione: apenas el primer cuarteto de Tasso se dedica a invocar a los restos supuestos de la antigua Cartago y al africano desierto abrasador que lo quisieran escuchar. Así que T = RcT1 + Ya3. Como leímos ya hace tiempo «Sacra ruina che ‘l gran cerchio giri…» (Rime [ed. 1537], III, 9), lo recordaré ahora con pálida versión sonetil mía: