Nacido Ferenc Plattkó
Kopiletz (Budapest, 1898-Santiago de Chile, 1983) y apodado El oso rubio, Franz Platko fue portero
de fútbol en siete países (1914-1933), entrenador en nueve (1932-1965) y seleccionador
de Estados Unidos y Chile. Ganó una Liga (1929) y tres Copas de España
(1925-1926 y 1928) como guardameta del Barcelona (1923-1930) y tres Ligas
chilenas (1939, 1941 y 1953) como entrenador del ercillesco
Colo-Colo. Murió —lo recordó Valdano en «Fútbol
y cultura», El País, 12-7-1994— olvidado
de todos.
domingo, 14 de enero de 2018
lunes, 8 de enero de 2018
IX, 46. Clasificación de la liga de ruinas antologadas
En lo que
Herrera, comentando el I de Garcilaso, llamó «perpetuo i pequeño espacio» del
soneto (Anotaciones, p. 268), es
teóricamente posible injertar un mínimo de doce nombres de urbes y obras
arquitectónicas destruidas por la violencia humana o por el tiempo. Lo prueba la
tabla clasificatoria de las
dos jornadas de la liga de los reductores de ruinas en
miniantologías, que arroja los siguientes resultados:
viernes, 5 de enero de 2018
IX, 45. La liga de los reductores de ruinas (jornada 2)
Del doctor en
Derecho y capitán Andrés Rey de Artieda (1549-1613), que batalló en Lepanto, ya
vimos que en 1605 publicó su traducción
del soneto de Castiglione sobre las ruinas de Roma. Como participante, con
el alias Centinela, en la valenciana
Academia de los Nocturnos (1591-1594), coincidió el 13 de octubre de 1593 con otro de sus
46 integrantes sucesivos, apodado Sombra: Gaspar
Aguilar, secretario y mayordomo de aristócratas —dado, pues, «a la escritura de
encargo»— y tenido por alguno de los académicos como el mejor poeta de aquella
junta[1].
domingo, 31 de diciembre de 2017
IX, 44. La liga de los reductores de ruinas múltiples
Por lo que
llevamos experimentado[1], se
entiende que los autores de sonetos sobre ilustres e ilustradoras ruinas, casi
nunca las vieron. Castiglione se supone que sí, las de Roma; Herrera quizá, las
de Itálica, que le pillaban cerca, al fondo a la izquierda del barrio de
Triana. Para contemplar las de Cartago, a Garcilaso, Cetina y Tasso no les
bastó con pisar las arenas del desierto africano: tuvieron que echar mano de
alguna guía de viajes. Sin problemas, pues, dada su condición de lectores
impenitentes. Ayudaría, por ejemplo, el Libro I de las Historias de Polibio, que adujo y recondujo (hacia La Goleta)
Herrera en sus Anotaciones (p. 472):
domingo, 17 de diciembre de 2017
IX, 43. Herrera modifica una teoría que se sabe
Como Garcilaso
y Cetina,
también multinacional poeta soldado de Carlos V fue Bernardo
Tasso (1493-1569) en Túnez. Y como ellos, su cuarto a
espadas y plumas había echado sobre las ruinas de Cartago; que, aunque
sagradas, sólo quedaron en su canto como telón de fondo en que lamentar que
«Marte sanguinoso» lo hubiera alejado de la amada. De modo que su soneto venció
por el lado del yo el característico bitematismo a lo
Castiglione: apenas el primer cuarteto de Tasso se
dedica a invocar a los restos supuestos de la antigua Cartago y al africano desierto
abrasador que lo quisieran escuchar. Así que T
= RcT1 + Ya3. Como leímos ya hace
tiempo «Sacra ruina che ‘l gran cerchio giri…» (Rime
[ed. 1537], III, 9), lo recordaré ahora con pálida versión
sonetil mía:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)