La Silva de varia lección
(Sevilla, 1540), de Pedro Mexía, es libro que debiera, o a lo menos pudiera,
seguir siendo de cabecera, como lo fue para Cervantes y —en sus cien ediciones
y traducciones de los siglos XVI y XVII— para toda Europa. Tomazo de referencia
para quienes apetezcan, con mente libre y abierta, disfrutar de los manjares de
la memoria servidos bajo la especie de innumerables noticias, relatos, saberes
y demás aventuras intelectuales. A manera de enciclopedia espléndidamente ordenada
en apariencia. Un gimnasio para la inteligencia, la curiosidad y el pasmo.