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domingo, 12 de julio de 2020

III, 60. El clima ya no es lo que era


Observemos una señora paradoja. Quizá la madre de todas: el clima y la historia comparten la constante del lento cambio continuo. Razón por la cual, en cualquier punto del trayecto se da, por fuerza, una coincidencia con algún punto anterior. Por eso lo absurdo de la exclamación, entre sorprendida y corajuda, «¡En pleno siglo XXI!», hija de la superstición del progreso que se niega a constatar que los cambios se producen sin objetivo alguno. O dicho con giro que inventaría Quevedo: sin ton ni son.

domingo, 12 de agosto de 2018

III, 57. El teatrillo del tapado


Ya saben: Crónica de una muerte anunciada es latiguillo periodístico que se usa a tutiplén para titular mil artículos, reportajes y… crónicas. Más concentrada en el periodismo mexicano se encuentra la frase «Engañar con la verdad», usada lo mismo para un roto que para un descosido. Se aplica así a una noticia falsa —ah, que se dice fake new— esparcida por Televisa (F. Cisneros Calzada, «Otra vez, engañar con la verdad», El Mañana, 23-9-2017) como —faltaría más— al fútbol: «El país entero está obligado a contar la verdad completa, no sólo la que en el presente es imán y conviene a cierta plaza […]. Las emociones al lado de la mercadotecnia pueden conducirnos a engañar con la verdad» (J. Gómez Junco, «Engañar con la verdad», Milenio, 29-11-2017).

domingo, 17 de junio de 2018

XI, 16. Del asesinato como uno de los servicios públicos (y 3)

Un libro que suele mantener, en cada uno de sus microcapítulos, la intriga hasta el final. Así que las acepciones de cierre reservan múltiples sorpresas. El diccionario, eso es. Como asesinar significa también ‘engañar alguien en quien se confía’ y ‘causar grandes disgustos’, parecía evidente que Cristina Cifuentes, que presidió la Comunidad de Madrid y fue socia de Los Inmunes a la Ley de la Gravedad, había asesinado primero a sus votantes, mintiendo sobre su currículum y hurtando cremitas en el súper, y luego había sido asesinada por algunos de sus diestros compañeros de partido. Filtrando a la Prensa tales tahuradas cifuentiles, estos habían practicado la suerte tauromáquica de sacar a los medios:

sábado, 12 de mayo de 2018

XI, 15. Del asesinato como uno de los servicios públicos (2)


Ante la Sociedad de Conocedores del Asesinato, De Quincey hace disertar a su conferenciante de 1827: «En este mundo todo tiene dos lados. El asesinato, por ejemplo, puede tomarse por su lado moral (como suele hacerse en el púlpito y en el Old Bailey) y, lo confieso, ése es su lado malo, o bien cabe tratarlo estéticamente —como dicen los alemanes—, o sea en relación con el buen gusto» (Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes). El aserto resultará insuficiente a ojos de los venideros cubistas, y por completo banal después de la discusión relativista sobre el baciyelmo (Don Quijote, I, 45); pero, a pesar del déficit de su tan simplista binarismo, partamos de él para recorrer otro ya famoso jardín de senderos que se bifurcan.

domingo, 29 de abril de 2018

XI, 14. Del asesinato como uno de los servicios públicos (1)


Lo mejor del librito, además de su excepcional título, Of Murder considered as one of the Fine Arts, es que lo leyó Borges. En las múltiples ocasiones en que cada día versan las conversaciones porteñas sobre teoría literaria, «es frecuente escuchar que a la mención de De Quincey, se sigue la frase: “sí, un escritor que le gustaba a Borges”», por lo que no extrañará la experiencia de un crítico argentino como Ledesma, quien, tras confesar que al leer al autor inglés «en textos que no se parecen a los de Borges», «les encontré algo “borgeano”», concluye: «No deja de ser asombroso de qué manera la lectura de un autor consagrado puede condicionar la de otros autores», revirtiendo «los términos de la influencia. La mediación de Borges determina nuestra recepción de Thomas De Quincey»[1]. No de otro asunto capital, la reversibilidad del tiempo, creo que tratara Borges.

lunes, 26 de marzo de 2018

XI, 12. Cartas finlandesas de Ganivet a Puigdemont


Cansaría menos acompañar al hiperactivo Puigdemont en sus andanzas europeas, que estar todo el santo día oyendo de sus huyendos. Con la noticia de que viajaba a Helsinki, y conociendo que en el pasado, que dura desde tiempos inmemoriales, ocurrieron tantas cosas que es imposible que no encuentren eco en el efímero presente, me acerco al ordenata —antes los libros se sacaban de las estanterías; ahora se bajan de una nube— para buscar las Cartas finlandesas (1898) de Ángel Ganivet[1]. Enseguida (pp. 2-3) despuntan las paralelas de la Historia: «a todos nosotros se nos mete en el cuerpo, juntamente con los primeros sobresaltos eróticos, una pasión violenta por conocer nuevas gentes y nuevos climas, sin duda para sacudir el yugo del amor […]»; o esta otra: «formé el propósito de callarme hasta el día 1.ºde octubre, que es el de la apertura de los centros docentes, y ese día abrir mi cátedra».

sábado, 10 de junio de 2017

V, 21. Gato jurisconsulto al horno

«El autor trata de epatar al lector con hechos desconcertantes que son la causa del éxito de escritores psicópatas». Justo Gárate extraía esta ley al explicar la falsedad de la covada (cfr. «III, 50. Del rigor de la ciencia social (1)») y asentar un principio universal sobre el vínculo entre el hambre (un «impostor voluntario») y las ganas de comer (la innumerable audiencia): un autor «entusiasta y carente de control crítico», de esos que «se aferran a lo extraño», suele afirmar «algo más de lo que puede comprobar», lo que termina echando raíces en el pueblo, hábitat en que «los mitos y errores» desarrollan su «gran tendencia a conservarse y perpetuarse».

viernes, 19 de mayo de 2017

III, 56. Manual para tertulianos avezados (y 2)

Con ser breves, convendrá jibarizar Los eruditos a la violeta en diez mandamientos para fábrica de tertulianos que, total, ya de por sí reducen el mundo y la vida al monotema de la política. Es que nuestro hoy sigue colgado del viejo arquetipo de Yavé preparando su divino esquema, o chuleta braseada en zarza, para Moisés, y tira que es un primor de decálogos —como el integrado de Gates o el apocalíptico y apócrifo de Chomsky— que adjuntar a la puerta del frigorífico, aunque sea mucho también de capsulillas de viaje espacial o de parafarmacia. Y por aquí habrá que empezar.

domingo, 14 de mayo de 2017

III, 55. Manual para tertulianos avezados (1)

Diez años antes de morir mientras echaba la tarde bombardeando Gibraltar, el coronel José Cadalso (1741-1782), artillero, libertino y progresista, publicó bajo seudónimo Los eruditos a la violeta, o Curso completo de todas las ciencias, dividido en siete lecciones para los siete días de la semana. Compuesto por don Joseph Vázquez, quien lo publica en obsequio de los que pretenden saber mucho, estudiando poco (Madrid, Antonio de Sancha, 1772). Pretendía el libelo «reducir a un sistema de siete días toda la erudición moderna», para consumo de «un número asombroso de profundísimos doctores de veinte y cinco a treinta años de edad» (p. 5). A tales pseudoeruditos —«(si se me permite esta voz)», dicta la «Advertencia»—, cuyo «exterior de sabios puede alucinar a los que no saben lo arduo que es poseer una ciencia», enderezó Cadalso «este papel irónico, con el fin de que los ignorantes no los confundan con los verdaderos sabios». Uno va leyendo el panfleto y representándose a los tertulianos de los medios —o mediotertulianos— y a tantos tuiteros vacuos.

sábado, 24 de octubre de 2015

XI, 11. A Marte a por tabaco

Nuevas mandan los voraces y veloces insectos mecánicos —antenas y ojos y patas de alambre fino— de la NASA, que vuelan con rumbo de tiralíneas por entre el lóbrego negror del espacio frío e infinito.

domingo, 10 de mayo de 2015

XI, 10. El final de la cuenta atrás (y 5)


0 (10 de mayo de 2015)

El Círculo Historiográfico Marconiano sobrevive con el objetivo, más que de divulgarla, de reflexionar sobre la obra del amigo Ataúlfo. Sentados alrededor de la mesa de cierta casa de comidas, y ajenos a cualquier ritual no previsto por su carta, los integrantes del Círculo nos acogemos al eco difuso del banquete platónico para interpretar —es decir, para aplicar— las ideas del maestro. Por ser la mesa redonda, abolida queda cualquier jerarquía: nadie se ve forzado a conceder la palabra al igual. Las intervenciones brotan simultáneas y extrañas al corsé de un inexistente orden del día. Tal experiencia desmiente la linealidad del tiempo y de la escritura. El vino circula profuso para reforzar nuestros lazos con la realidad.

sábado, 2 de mayo de 2015

XI, 9. El final de la cuenta atrás (4)


2 (h. 1978)

En la deslavazada carpeta de apuntes que Ataúlfo Marconi denominaba Preludios y prospectivas, una leve nota que debe conjeturarse algo anterior a 1979, «La demolición del texto parodiado», aclara un singular proceso de causalidad: el texto A (el parodiado) va naciendo a medida que el texto B (la propia parodia) está siendo leído; por tanto, no es A causa de B, sino su consecuencia. Sólo una falta de respeto a la lógica y a la cronología sostendría, pues, que A es anterior a B. Marconi, empero, reconoce que resulta ilógico y acronológico anteponer B a A, excepto si el abecedario fuera otra celada de una gigantesca ficción. Para sortear este callejón a todas luces sin salida, cierra Marconi su incompleta nota con una reflexión inquietante: «El proceso paródico pone en riesgo de demolición, más que al texto subvertido, nuestras certezas sobre el transcurrir del tiempo. La parodia atenta contra el calendario».

domingo, 26 de abril de 2015

XI, 8. El final de la cuenta atrás (3)


4 (19 de abril de 2015)

Por caprichoso efecto feliz de las frágiles mariposas cuyo leve aleteo termina por causar maremotos en un quinto pino de la paradójica teoría del caos, Pablo Iglesias había publicado el texto esencial de entre los anudados en «El final de la cuenta atrás» («Por qué regalé Juego de Tronos a Felipe VI», El Mundo, 19-4-2015), un día después de iniciada esta serie de posts que indagan en el juego de tiempos.

martes, 21 de abril de 2015

XI, 7. El final de la cuenta atrás (2)



5 (1934-1852)

Digno de indagación le parecía a Lerma que la General estoria de Alfonso X o la Vida de Teresa de Jesús se leyeran dentro del canon literario, mientras que textos análogos, así El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (1852), de Karl Marx, figuraran como filosóficos o historiográficos. En sus Espejismos (1934), el sutil ensayista Zacarías Lerma analizaba la función en esa obra del narrador omnisciente, y a ratos periodístico, que encaja con éxito el relato sobre la contienda francesa de mediados del XIX en su tesis preconcebida. Obediente a la legislatura dialéctica hegeliana, El Dieciocho Brumario probaba —al margen de la acumulación de nombres, estratagemas y sucesos— la validez de esas mismas leyes, que inscribían las derrotas de hoy como victorias del mañana. La filosofía y la historia eran, definitivamente, géneros literarios persuasivos.

sábado, 18 de abril de 2015

XI, 6. El final de la cuenta atrás (1)


Para Marisa Solo

7 (15 de abril de 2015)

En el mediateatrillo diario de los rigurosos comunicadores y los sabios creadores de opinión, no era infrecuente que las papelas progresistas coincidieran con las conservadoras. O al revés. Cierto día, un suponer, en que Felipe VI visitó las instituciones del Sacro Imperio Romano Germánico, y los procuradores hispanos del Parlamento confederal europeo le hicieron los honores. Los que todo lo miraban notaron y cronificaron que el aguerrido o pacífico Pablo Iglesias, excusándose por «saltarse el protocolo», donó entonces al Rey unos anillos mágicos, o deuvedés, que contenían incrustados los cromos móviles de «la popular serie Juego de Tronos». El Imperio confederal, las monarquías, la vieja costumbre de regalar libros —ora electrónicos ora miniados manuscritos— a los monarcas… Así como muy enraizado todo en esta prolongada Edad Media:

domingo, 1 de febrero de 2015

XI, 5. «M. C.»

Para Mavi, que también lo tiene muy claro

Llevan una temporada de obras en no sé qué iglesia de Madrid. Si fuera del Toboso, los expertos que hurgan el sacro subsuelo, tras arremangarse y quitarse sus cascos con relucientes bombillas, ya habrían declarado: «con la iglesia hemos dado, Sancho» (Quijote, II, 9), que es lo que dice el texto cervantino. Se fían muchos, antes de vencer el perezón de leer, de lo que oyen al primo de una cuñada que tiene un conocido que una vez pasó la vista por unas páginas de Cervantes, y siguen erre que erre con eso de que «con la Iglesia hemos topado, Sancho». Suele pasarnos: un texto no debe aportar nada nuevo, sino confirmar nuestros prejuicios. Ahora, andan treinta intrépidos buscando la momia de Cervantes porque otros osados les han asegurado que, escarbando un poco en no sé qué iglesia, la encuentran seguro: supongo, pues, que topar no sólo significará ‘dar de bruces’, sino ‘ir haciendo el topo’. Con un georradar, un pañuelo de cuatro nudos y variados cacharros de picar criptas.

martes, 26 de agosto de 2014

VI, 25. «Non nova, sed nove»

La intertextualidad no solo corrobora que «no se hace nada nuevo bajo el sol» (Eclesiastés, I, 9); también es indicio de que la literatura y otras expresiones artísticas brindan plantillas para moverse por el mundo, describiéndolo y reescribiéndolo. Dicta el Libro de estilo (3.21) de El País: «Un recurso fácil y reprobable es titular con otros títulos; es decir, aplicar a un reportaje un título de película, de obra literaria o de una canción. Esta práctica demuestra escasa imaginación y abundante pereza mental.» Asombroso el catecismo este.

sábado, 16 de agosto de 2014

VI, 24. Toparse de oídas es llorar

La oralidad reelabora, según la olvidadiza memoria le da a entender, frases arrancadas de textos. Que se fosilizan luego en comodines proverbiales para que ahí quede el (re)citador: más ancho que largo. Tal extracción por vía oral revitaliza de autoridad paradójica, por cuanto las sentencias transformadas se prescriben en circunstancias alejadas de las previstas en los textos despojados. A costa de ahondar la distancia entre lo que un autor escribió (y no digamos ya lo que quiso escribir) y lo que se le atribuye, estas acuñaciones literaturizan también la vida.

sábado, 26 de abril de 2014

XI, 4. Unas interviús

La Biblioteca Nacional de España cometió en su día el exceso de considerarme experto. Que me incluyó en un programa suyo de mejora y me envió un cuestionario. Por algún sitio andarán las preguntas y mis respuestas, de las que recuerdo ahora esta: la digitalización masiva de sus fondos. La Red va aboliendo distancias, y eso hay que aprovecharlo en el estudio, supongo que razoné, sobre poco más o menos. Debimos de ser varios los que, consultados, coincidimos. Y como no es frecuente, lo subrayo: fuimos atendidos. Ahí van desde el 2008, y en crecimiento constante, la Biblioteca Digital Hispánica o la Hemeroteca Digital.

martes, 15 de abril de 2014

XI, 3. En el día de ayer

Fue un Catorce de Abril. Como el de ayer, un día y un notición. Alterando la sangre por doquier, de entre las nieves y los fríos alumbró la primavera la Segunda República Española. A duras penas brotando, abriéndose paso por la maleza inerte e injusta del cainismo atroz, del cantonalismo gallináceo, del caciquismo egoísta, la espléndida flor de la República ciudadana: respetuosa, laica, democrática. Un regalo. Y otra oportunidad desperdiciada.