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sábado, 4 de abril de 2015

IX, 27. Serpenteante historia

A Nietzsche le da por topar con el concepto de pecado eficaz —que ya tendría un pase— en el relato de Prometeo, mientras que en el bíblico de Eva y la serpiente detecta como definitivos la curiosidad, la mentira y la concupiscencia, que tacha de sentimientos «casi específicamente femeninos». Por oposición, y ya poniéndose muy en plan macho alfa germánico, Nietzsche sostuvo además que el pecado del mito prometeico (y ario) es masculino. Reacciones alérgicas de este tipo suelen ser habituales en los filólogos que, por marginar hechos, datos y comprobaciones, se transforman en filósofos.

sábado, 14 de marzo de 2015

IX, 26. Ritmos milenarios del Tiempo

Enfrente siempre, la serpiente. Los viejos textos cosmogónicos la mientan de continuo. También a la hora sin horas de ansiar la inmortalidad. Gaster adujo el vocablo griego y latino senecta, que tanto vale por ‘vejez’ como por ‘cambio de piel de una serpiente’, y recordó asimismo un dicho del italiano moderno: «Ser más viejo que una serpiente», que sintetiza ambos significados. Y Frazer constata que muchas culturas alimentan la creencia de «que con el cambio anual de piel las serpientes y otros animales renuevan su juventud y son inmortales».

sábado, 21 de febrero de 2015

IX, 25. La más profunda de las igualdades

En el Descanso I, xv de su Marcos de Obregón (1618), relata Espinel cómo su protagonista topó con «un culebrón» que, «como supe después, a cuantos pasaban acosaba». El pasaje describe una de tantas peleas contra el áspid como la mitología y la literatura registran:

sábado, 7 de febrero de 2015

IX, 24. Bazar de serpientes, dragones, cocodrilos

Las serpientes, decía, se arrastran por todos los suelos y los textos todos. El mismo reptil, seguramente, que el Ahrimán mentado por Volney, pudiera ser ese Tifón, hijo de Gea y Tártaro —ahí es nada—, al que se refiere Hesíodo en la Teogonía, 820 ss.: «de sus hombros salían cien cabezas de serpiente, de terrible dragón». Este engendro, de cuyas «cabezas brotaba ardiente fuego», luchará contra un dios solar o de la luz, que ese resulta su oficio mayor. Sí, lo han adivinado: Zeus.

miércoles, 21 de enero de 2015

IX, 23. Esas serpientes

Cuando no es por la manía rural o nacionalista, esa que transforma en proyectiles las piedras que alzaron las lindes de unos terruños, ¿por qué causas seguiremos matándonos? Incluso «en pleno siglo XXI», si lo digo tirando de esa tan ingenua coletilla que enseguida brota en los labios de los practicantes de la superstición del progreso. Uno da vueltas al asunto y acaba concluyendo lo de quienes acatan esa y las demás supersticiones: que por los símbolos. Lo mismo da: una Palabra revelada que llega desde el cielo, bajo el paracaídas cosido por algún dios intacto e invisible sin remedio; una bandera, una viñeta, un mito fundacional, una ficción relatada como los dioses mandan. En ARAS de sintetizar, y poniéndome jungiano, un universal.