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sábado, 29 de febrero de 2020

X, 29. Matemática de la Historia


La Filosofía de la Historia se esforzaba por hallar tendencias, patrones y constantes en el devenir colectivo de la Humanidad, por ver de predecirlo. Ahí es nada. En la línea del fatalismo reaccionario de La decadencia de Occidente (1918-1922) de Spengler, y de la teoría cíclica de las civilizaciones desarrollada por Toynbee en Estudio de la Historia (1934-1961), el farmacéutico Alexandre Deulofeu teorizó una Matemática de la Historia de andar por su casa carlista. A tenor de su sucinta web, dijérase que una Historia matemática, o circular, ha de estar fatalmente ligada a un destino pero que muy previsible, de modo que la libertad sea en ella coherentemente descartada como entelequia. Así que el postulado deulofeuniano según el cual «la humanidad podrá ser capaz, de conocerlos, de alterar los propios ciclos» para «tender a organizarse bajo la forma de una Confederación Universal de pueblos libres» es, por sobre su carácter decimonónico o galdosiano, profundamente contradictorio con su histórica geometría de escuadra y cartabón.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

IV, 25. El mecano patriótico


Tomemos cuatro lemas nacionales hasta ahora no considerados, regidos por el molde retórico que pudiera llamarse del brindis: «Por la patria y la libertad» (Letonia), «Por Dios y mi patria» (Uganda), «Por Dios, el príncipe y la patria» (Liechtenstein) y «Por Dios, por el pueblo, por la naturaleza y por el Estado» (Filipinas). Todos ellos representativos de los esquemas estilístico-sintácticos más usados para sintetizar la tarjeta de presentación y visita de los países: trimembre (53 casos), bimembre (40) y cuatrimembre (3). Añadiendo a estos el único pentamembre detectado, se concluirá que el mecano patriótico x-membre consta de 57 conceptos no más que, combinados según cuatro planos, construyen 97 lemas nacionales.

lunes, 26 de noviembre de 2018

IV, 24. Las patrias eran unos lemas (2)


Tal vez por ahorrarles el consumo de memoria a sus ciudadanos —¿o paisanos o súbditos o contribuyentes?— hay Estados que optan por elaborar bimembres sus lemas nacionales. Respecto de nuestro primer recuento, no cambia mucho el tenor de los patrióticos sustantivos empleados en las siguientes 17 confecciones. Bimembres copulativos son «Paz y progreso» (Japón), «Paz y justicia» (Paraguay) y «Orgullo e industria» (Barbados); otros dos instauran el equilibrio que se aprecia en «Libertad y orden» (Colombia) y en «Orden y progreso» (Brasil). Forma parte también de esta agrupación el lema de Argelia, tan de retrogusto diríase que de despotismo ilustrado del XVIII: «Para el pueblo y por el pueblo». Mucho más contundente, y quizá descarnadamente sincero, resulta «Por la razón o la fuerza» (Chile), que despeja cualquier duda sobre el instinto básico que inspira al Estado-nación.

lunes, 5 de noviembre de 2018

IV, 23. Las patrias eran unos lemas (1)


Buscándole inspiración para sus próximos clínex —que anda muy necesitado el pobre— al adolescente perpetuo Dani Mateo, empiezo a mirar banderas y digo entre mí que esta criatura, pretendiendo que nos echemos unas risas tontas, podrá ir de acatarrado el resto de sus días: será por telas y colores nacionales. En tales andaba, revisando catálogos de enseñas, cuando caigo en que los países (¿o serán los Estados o las naciones o las patrias?) suelen lucir unos lemas que la Wikipedia, siempre atenta de suyo, tiene agrupados para ir pasándoles lista con harta comodidad. A lo que —quizá por deformación profesional— me pongo.

sábado, 25 de agosto de 2018

III, 58. Del teatro aplicado a la estrategia política


La figura mexicana del tapado enlaza —una de muchas veces— el teatro con la política. Examinemos, pues, ese fructífero cruce que evidencia —otra de tantas ocasiones— el influjo de la literatura sobre la vida. Partiré del amplio volumen que acabo de leer: Estrategia. Una historia [2013], trad. J. C. Vales, Madrid, La Esfera de los Libros, 2016. Su autor, Lawrence Freedman, lo inicia con una cita del boxeador Mike Tyson, «Todo el mundo tiene un plan… hasta que te parten la cara», y lo termina hablando de literatura. Una cornice de signo dijéramos que escéptico hacia la materia que aborda.

domingo, 12 de agosto de 2018

III, 57. El teatrillo del tapado


Ya saben: Crónica de una muerte anunciada es latiguillo periodístico que se usa a tutiplén para titular mil artículos, reportajes y… crónicas. Más concentrada en el periodismo mexicano se encuentra la frase «Engañar con la verdad», usada lo mismo para un roto que para un descosido. Se aplica así a una noticia falsa —ah, que se dice fake new— esparcida por Televisa (F. Cisneros Calzada, «Otra vez, engañar con la verdad», El Mañana, 23-9-2017) como —faltaría más— al fútbol: «El país entero está obligado a contar la verdad completa, no sólo la que en el presente es imán y conviene a cierta plaza […]. Las emociones al lado de la mercadotecnia pueden conducirnos a engañar con la verdad» (J. Gómez Junco, «Engañar con la verdad», Milenio, 29-11-2017).

domingo, 17 de junio de 2018

XI, 16. Del asesinato como uno de los servicios públicos (y 3)

Un libro que suele mantener, en cada uno de sus microcapítulos, la intriga hasta el final. Así que las acepciones de cierre reservan múltiples sorpresas. El diccionario, eso es. Como asesinar significa también ‘engañar alguien en quien se confía’ y ‘causar grandes disgustos’, parecía evidente que Cristina Cifuentes, que presidió la Comunidad de Madrid y fue socia de Los Inmunes a la Ley de la Gravedad, había asesinado primero a sus votantes, mintiendo sobre su currículum y hurtando cremitas en el súper, y luego había sido asesinada por algunos de sus diestros compañeros de partido. Filtrando a la Prensa tales tahuradas cifuentiles, estos habían practicado la suerte tauromáquica de sacar a los medios:

sábado, 12 de mayo de 2018

XI, 15. Del asesinato como uno de los servicios públicos (2)


Ante la Sociedad de Conocedores del Asesinato, De Quincey hace disertar a su conferenciante de 1827: «En este mundo todo tiene dos lados. El asesinato, por ejemplo, puede tomarse por su lado moral (como suele hacerse en el púlpito y en el Old Bailey) y, lo confieso, ése es su lado malo, o bien cabe tratarlo estéticamente —como dicen los alemanes—, o sea en relación con el buen gusto» (Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes). El aserto resultará insuficiente a ojos de los venideros cubistas, y por completo banal después de la discusión relativista sobre el baciyelmo (Don Quijote, I, 45); pero, a pesar del déficit de su tan simplista binarismo, partamos de él para recorrer otro ya famoso jardín de senderos que se bifurcan.

domingo, 22 de abril de 2018

XI, 13. Leve viaje en la máquina del tiempo


Abrir un libro publicado en el pasado —o sea, un libro— es traspasar puerta que dará en algún curvado pasadizo del laberinto del tiempo. Que trazan distorsionadas líneas de historicidad. Un libro es, por tanto, peculiar objeto físico que enlaza el efímero presente con puntos pretéritos conectados de modo cambiante entre sí: una azarosa máquina del tiempo. A los mandos, cada sucesivo lector, que se deja guiar por su propio o anacrónico manual de instrucciones. Sobrevolemos abismos temporales, por experimentar la sensación, con la edición póstuma de Varias poesías, compvestas por don Hernando de Acuña. Dirigidas al Príncipe don Felipe N. S., En Madrid, en caſa de P. Madrigal, 1591[1]. En su tramo final figura el soneto tal vez más conocido —desde el siglo XIX— de su autor, «Al Rey Nuestro Señor». Sea el punto [2] de la ruta del tiempo que voy a considerar:

sábado, 23 de mayo de 2015

X, 21. Día de reflexión

Dedico el día de reflexión a hacer la maleta. Salgo mañana hacia la ciudad que sus habitantes consideran la más europea de Estados Unidos. El lugar donde se alumbró, allá por 1773, el mundo actual.

domingo, 10 de mayo de 2015

XI, 10. El final de la cuenta atrás (y 5)


0 (10 de mayo de 2015)

El Círculo Historiográfico Marconiano sobrevive con el objetivo, más que de divulgarla, de reflexionar sobre la obra del amigo Ataúlfo. Sentados alrededor de la mesa de cierta casa de comidas, y ajenos a cualquier ritual no previsto por su carta, los integrantes del Círculo nos acogemos al eco difuso del banquete platónico para interpretar —es decir, para aplicar— las ideas del maestro. Por ser la mesa redonda, abolida queda cualquier jerarquía: nadie se ve forzado a conceder la palabra al igual. Las intervenciones brotan simultáneas y extrañas al corsé de un inexistente orden del día. Tal experiencia desmiente la linealidad del tiempo y de la escritura. El vino circula profuso para reforzar nuestros lazos con la realidad.

sábado, 2 de mayo de 2015

XI, 9. El final de la cuenta atrás (4)


2 (h. 1978)

En la deslavazada carpeta de apuntes que Ataúlfo Marconi denominaba Preludios y prospectivas, una leve nota que debe conjeturarse algo anterior a 1979, «La demolición del texto parodiado», aclara un singular proceso de causalidad: el texto A (el parodiado) va naciendo a medida que el texto B (la propia parodia) está siendo leído; por tanto, no es A causa de B, sino su consecuencia. Sólo una falta de respeto a la lógica y a la cronología sostendría, pues, que A es anterior a B. Marconi, empero, reconoce que resulta ilógico y acronológico anteponer B a A, excepto si el abecedario fuera otra celada de una gigantesca ficción. Para sortear este callejón a todas luces sin salida, cierra Marconi su incompleta nota con una reflexión inquietante: «El proceso paródico pone en riesgo de demolición, más que al texto subvertido, nuestras certezas sobre el transcurrir del tiempo. La parodia atenta contra el calendario».

domingo, 26 de abril de 2015

XI, 8. El final de la cuenta atrás (3)


4 (19 de abril de 2015)

Por caprichoso efecto feliz de las frágiles mariposas cuyo leve aleteo termina por causar maremotos en un quinto pino de la paradójica teoría del caos, Pablo Iglesias había publicado el texto esencial de entre los anudados en «El final de la cuenta atrás» («Por qué regalé Juego de Tronos a Felipe VI», El Mundo, 19-4-2015), un día después de iniciada esta serie de posts que indagan en el juego de tiempos.

martes, 21 de abril de 2015

XI, 7. El final de la cuenta atrás (2)



5 (1934-1852)

Digno de indagación le parecía a Lerma que la General estoria de Alfonso X o la Vida de Teresa de Jesús se leyeran dentro del canon literario, mientras que textos análogos, así El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (1852), de Karl Marx, figuraran como filosóficos o historiográficos. En sus Espejismos (1934), el sutil ensayista Zacarías Lerma analizaba la función en esa obra del narrador omnisciente, y a ratos periodístico, que encaja con éxito el relato sobre la contienda francesa de mediados del XIX en su tesis preconcebida. Obediente a la legislatura dialéctica hegeliana, El Dieciocho Brumario probaba —al margen de la acumulación de nombres, estratagemas y sucesos— la validez de esas mismas leyes, que inscribían las derrotas de hoy como victorias del mañana. La filosofía y la historia eran, definitivamente, géneros literarios persuasivos.

sábado, 18 de abril de 2015

XI, 6. El final de la cuenta atrás (1)


Para Marisa Solo

7 (15 de abril de 2015)

En el mediateatrillo diario de los rigurosos comunicadores y los sabios creadores de opinión, no era infrecuente que las papelas progresistas coincidieran con las conservadoras. O al revés. Cierto día, un suponer, en que Felipe VI visitó las instituciones del Sacro Imperio Romano Germánico, y los procuradores hispanos del Parlamento confederal europeo le hicieron los honores. Los que todo lo miraban notaron y cronificaron que el aguerrido o pacífico Pablo Iglesias, excusándose por «saltarse el protocolo», donó entonces al Rey unos anillos mágicos, o deuvedés, que contenían incrustados los cromos móviles de «la popular serie Juego de Tronos». El Imperio confederal, las monarquías, la vieja costumbre de regalar libros —ora electrónicos ora miniados manuscritos— a los monarcas… Así como muy enraizado todo en esta prolongada Edad Media:

sábado, 25 de enero de 2014

III, 43. Otra «nibola», 11. «Vivan las caenas»

Empieza uno creyéndose a pies juntillas el rollo ese de la inteligencia emocional, sigue luego linqueado al racarraca de la racionalidad sentimental, las sensibilidades internas de los partidos, estas cosas de los argumentarios u homilías verborreicas de La Casta, y acaba un buen día, o una Diada, no sé, cogidito de las manos con otros espectadores de TV3, la tele del Régimen pujolista, prendido de una cadena que de los Pirineos baja hasta anegarse en el mar. La Vía Catalana. Hacia el protectorado franco-prusiano del Principat.

sábado, 18 de enero de 2014

III, 42. Otra «nibola», 10. Progresando en el absurdo

No cabía duda alguna. La escritura predice. En el principio de esta verdadera historia, Francesillo de Azcoitia se había dejado guiar por sus Google Glass de prueba y error, y acabó dando en el pasmo perpetuo de Rajoy. Tras despertar de su dulce letargo y hallarse en el país de las maravillas del Despacho Oval, Rajoy había terminado poniéndose unas Google Glass. Hacía pocas lunas. «Está claro que tenía interés», declaró el científico español que conectó al Presidente con la realidad virtual. Menos era nada. «A partir de ahora, ni plasma ni gaitas gallegas», se dijo Rajoy mientras improvisaba un vídeo con mucha maña y no menos interés. «A partir de ahora, las ruedas de Prensa con comandos por voz. Marca España a tope».

sábado, 16 de noviembre de 2013

IX, 20. Comer almendras y soñar cosas tremendas

Por decirlo todo: el alférez Campuzano padecía de bubas, oiga usted. Vamos, que había contraído la sífilis. De ahí que hubiera dado con sus huesos en el Hospital de la Resurrección. Donde curaban esa enfermedad a base de «sudores» en la cama y dieta de «muchas pasas y almendras». Y ya se sabe que el magnesio de la almendra ayuda a conciliar el sueño. Un relajante muscular.

miércoles, 2 de octubre de 2013

III, 41. Otra «nibola», 9. El género

La nibola, una nivola de bufón, había asentado Francesillo de Azcoitia. Enseguida recordó José María, que era un memorión, que a Unamuno se le había puesto en los mismísimos llamar nivola a Niebla: «mi diabólica invención de la nivola». Después los historiadores de la literatura, en su mucho repetir sin pensar, que es que no les da tiempo, habían pegado la etiqueta en sus manuales. ¡Ah, los historiadores! Los había que se comportaban como reponedores de supermercado. Revisaban las páginas preceptivas y clasificatorias, cual estanterías de los productos narrativos, y comprobaban que el género estuviera justo en su sitio: novela griega, novela de caballerías, novela pastoril, novela picaresca, novela cortesana, novela realista… Y nivola unamuniana. Ahí, serios y cabales, en plan mecánico o académico, reponiendo género. Literario.

domingo, 15 de septiembre de 2013

III, 40. Otra «nibola», 8. Canción histórico-satírica

La biblioteca sería el mundo, según Hugo de Foleto y Jorge Luis Borges, pero la librería con el aire acondicionado a tope apenas daba para Polo Norte. A Francesillo de Azcoitia su primo, el correveidile pancrónico de Zúñiga, le estaba pegando un plantón de no te menees. Así que, harto de esperar y medio congelado, salió del benemérito establecimiento. Por la calle se dio a la tarea de repasar, con sus gafas robóticas, Jot Down, inagotable fuente de esperpentismo. En alegre compaña de otros transeúntes que, aplicados en sus móviles aplicaciones o encerrados en el mundo virtual de sus tamagochis parlantes —proyecciones de su yo social, o a lo menos de su brazo—, iban siendo atropellados en tiempo real cuando venga de poner y recibir tuiters y guasaps vitales: «mAñaNaa maKuEshto to pRoNtiiKoOo». Y zas, el trolebús que arrambla con el cani, por cruzar en rojo mientras mima distraído su sintaxis emoticona.