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sábado, 29 de febrero de 2020

X, 29. Matemática de la Historia


La Filosofía de la Historia se esforzaba por hallar tendencias, patrones y constantes en el devenir colectivo de la Humanidad, por ver de predecirlo. Ahí es nada. En la línea del fatalismo reaccionario de La decadencia de Occidente (1918-1922) de Spengler, y de la teoría cíclica de las civilizaciones desarrollada por Toynbee en Estudio de la Historia (1934-1961), el farmacéutico Alexandre Deulofeu teorizó una Matemática de la Historia de andar por su casa carlista. A tenor de su sucinta web, dijérase que una Historia matemática, o circular, ha de estar fatalmente ligada a un destino pero que muy previsible, de modo que la libertad sea en ella coherentemente descartada como entelequia. Así que el postulado deulofeuniano según el cual «la humanidad podrá ser capaz, de conocerlos, de alterar los propios ciclos» para «tender a organizarse bajo la forma de una Confederación Universal de pueblos libres» es, por sobre su carácter decimonónico o galdosiano, profundamente contradictorio con su histórica geometría de escuadra y cartabón.

miércoles, 8 de agosto de 2018

IX, 51. IAG 1.2



«[…] porque la máquina del mundo es harto
compleja para la simplicidad de los hombres»
(Borges, El hacedor, p. 68)

Un texto parafraseado se metaforsea en el referente (la realidad a la que se apunta) de sus respectivas paráfrasis. Cuando prosifican el poema de Góngora, sus comentaristas pretenden aclararlo: vierten entonces su música coral y poliédrica en modestas y pálidas líneas de sintaxis simple. Revisemos este procedimiento en algunas paráfrasis de las 74 palabras del pasaje (Soledades, I, 62-76) sobre el que vamos tratando.

domingo, 29 de abril de 2018

XI, 14. Del asesinato como uno de los servicios públicos (1)


Lo mejor del librito, además de su excepcional título, Of Murder considered as one of the Fine Arts, es que lo leyó Borges. En las múltiples ocasiones en que cada día versan las conversaciones porteñas sobre teoría literaria, «es frecuente escuchar que a la mención de De Quincey, se sigue la frase: “sí, un escritor que le gustaba a Borges”», por lo que no extrañará la experiencia de un crítico argentino como Ledesma, quien, tras confesar que al leer al autor inglés «en textos que no se parecen a los de Borges», «les encontré algo “borgeano”», concluye: «No deja de ser asombroso de qué manera la lectura de un autor consagrado puede condicionar la de otros autores», revirtiendo «los términos de la influencia. La mediación de Borges determina nuestra recepción de Thomas De Quincey»[1]. No de otro asunto capital, la reversibilidad del tiempo, creo que tratara Borges.

domingo, 25 de febrero de 2018

II, 16. «Jóvena portavoza» (2)


De la nación de los Yahoos, los hechiceros son realmente los únicos
que han suscitado mi interés. El vulgo les atribuye el poder de cambiar
en hormigas o en tortugas a quienes así lo desean; un individuo que advirtió
mi incredulidad me mostró un hormiguero, como si éste fuera una prueba.
(Borges, «El informe de Brodie» [1970])

Quienes también hoy se rigen por el pensamiento mágico, sostienen, entre sus cuatro o quizá infinitos dogmas de patio de colegio o de andar por casa, que la persona lengua —a la que por resultarles tan poco amistosa señalan con su pulgar fascinado— es el mismísimo mundo, tan animado y animista. Creen, ciegos como el rey de los Yahoos, que cambiarla lo transforma. En vano les argumentará un cartesiano que eso sucede sólo en el inverificable orbe metafísico, construido y poblado en exclusiva por palabras. (Aunque de vez en cuando por él paseen un loco de Waterloo o una señora, prima hermana del arcángel Gabriel, que con valentía vence el miedo a la pelu para fundirse la caja de resistencia en estilismos ginebrinos.)

domingo, 15 de febrero de 2015

V, 17. El español en bragas (1)


Para Maria Llopis,
que megusteó el spoiler

Vaya por delante que aprecio, y mucho, la escritura inteligente y provocadora de Fernando Iwasaki cuando va en plan crítico literario o cultural. Por caso: «La polla de Cervantes. Consideraciones sobre cómo la remetería y qué pajillas echaría» (2005), uno de esos trabajos que, de vez en cuando, introducen el aire fresco de las bienhumoradas plazas en la bibliografía académica, aquí referida a la literatura sexual. Sin embargo, ya saben que en español (lengua que llaman así en todos los sitios, excepción hecha de España) el giro vaya por delante es uno de esos anunciadores —y por tanto destructores— de la intriga que la gramática, tan miope y atenta en exclusiva a los huesecillos de un idioma, no es capaz de explicar. Ya se lo digo yo: el giro anticipa que por detrás viene, según es costumbre, el postre. Eso que Iwasaki llama «dar por cubo» en su artículo «Las bragas de Pitágoras. Teorema en torno al erotismo y la pornografía» (1996). Donde de pasada (p. 111, n. 5) se menciona al amante hortera Carlos de Inglaterra, que fue ya asunto de un par (IV, 2 y IV, 3) de literaventuras.

sábado, 19 de octubre de 2013

IX, 16. De los límites para la verdad

Como otro cualquiera en la época que sea, Cervantes fue un hombre de su tiempo. Digo: apenas traspasó alguna de las líneas rojas trazadas entonces. Si para nosotros es la democrática, abriéndose el XVII la principal línea roja seguía siendo la teológica. Pocos discuten hoy, al menos en público, principios como una persona mayor de edad, un voto. Todo lo más, con asomo de condescendencia se aprecian provocaciones como la de Borges: «la democracia, ese curioso abuso de la estadística». Ya se sabe: cosas de escritores desocupados, inteligentes o irónicos. En 1613, casi nadie pondría en solfa la idea de que, situado por sobre el mundo terrenal, regía otro metafísico. Hábitat o ecosistema de la divinidad. Cervantes —el contrarreformista Cervantes— tampoco.

sábado, 7 de septiembre de 2013

IX, 12. Ficciones progresivas

En un relato plagado de esas bromas tan serias nada infrecuentes en Borges, «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius» (Ficciones, 1944), descubrirán los curiosos este pasaje de antología: «Los metafísicos de Tlön no buscan la verdad ni siquiera la verosimilitud: buscan el asombro. Juzgan que la metafísica es una rama de la literatura fantástica». La explicación del chiste, que lo acompaña de inmediato en la frase siguiente, muestra que el escéptico Borges ha ocultado la metafísica de nuestro mundo —para enseguida desnudarla— tras el velo de la azarosa filosofía o ciencia de Tlön, orbe inventado: «Saben que un sistema no es otra cosa que la subordinación de todos los aspectos del universo a uno cualquiera de ellos».

lunes, 11 de marzo de 2013

III, 24. Una cala en la Historia del Espíritu

Desde parcelas de la antropología, la psicología y la lingüística se sostiene el convencimiento de que una estructura compleja de universales se encarga de unificar los signos y las escrituras: porque la mente humana salva con su imaginativa casi todos los límites, mas ella misma tiene un lindero que no le es dado sobrepasar. Mircea Eliade mostró en El mito del eterno retorno cómo todos los ritos son el Rito en la mente primitiva. Es la idea de los arquetipos, desarrollada de Platón a Jüng.

jueves, 1 de noviembre de 2012

III, 21. Demoaristocracias II


Mira que el mundo es tercamente aristotélico. Bueno, pues siempre hay, diríase que tras cada esquina rosada, un no menos tozudo platónico dispuesto a llevarse un chasco, un desengaño, una sofoquina. Echen un vistazo a esta brevísima nota de Miguel Ángel Ciuro Caldani: «La integración democrático-aristocrática». Lectura reveladora, publicada en el Boletín del Centro de Investigaciones de Filosofía Jurídica y Filosofía Social, 14 (1991), y que no es para matarse. Un par de páginas.

jueves, 1 de marzo de 2012

VI, 4. De filología aplicada a la historia

Creencia análoga a esa de la palabra como revelación, pero esta vez laica, apunta que la literatura es —a lo Vicente Aleixandre— manantial o al menos manual de vida: fuente de conocimiento. Este otro sentido de lo que me gusta llamar filología aplicada era el que cobraba el studium liberal de las letras antes de que formalismos, estructuralismos y otros peritajes y vanguardias tecnológicas del XX separaran a los textos del autor, a ambos de los lectores y a todos del gozo y del goce del estudio literario.