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viernes, 14 de junio de 2013

III, 32. Y Bécquer, volviendo

Esta iba a ser, se avisó, una ligera revisión de una particular parcela de la Historia del Espíritu hecha poesía, con resonancia de ecos de Goethe y Valéry. Desde el remoto siglo VI a. C., ese Espíritu nos lleva, por entre vuelos de textos y golondrinas, a otros amanuenses, en terminología borgesiana. La golondrina blanca y negra ha estado viniendo cada año, durante dos mil setecientos de poesía (muchos más, si empezamos la cuenta en el Gilgamesh), para anunciar la perfumada primavera.

sábado, 1 de junio de 2013

III, 31. Ave cargada de relatos y sentidos

En Safo, ruiseñor literario, al que María Rosa Lida dedicó esclarecedoras, precisas y bellas páginas en sus Estudios sobre la tradición clásica en España; golondrina en los otros, estas aves han sido fuente constante de dicción poética. Ambas encontraron además una formulación mítica que remarcó de nuevo su carácter de nuncios de la primavera.

sábado, 25 de mayo de 2013

III, 30. Ir y venir

Tal vez en una brumosa mañana en que Safo admiraba el mar que circunda Lesbos, que cercena la isla con espada de huracanes, tal vez, digo, el estímulo del canto popular aprendido cuando niña, unido al vuelo sedoso y seguro de unas golondrinas, o al canto plácido y embriagador de los ruiseñores, vinieron a forjar una nueva expresión en la mente o la voz de la cantautora.

domingo, 19 de mayo de 2013

III, 29. Heraldo de la primavera

La golondrina, ave-nuncio por excelencia; alado anuncio. Decíamos ayer. De un tal Simónides de Ceos, signo de la historia de la poesía o —tanto monta y tanto da— cantor griego nacido parece que allá por el 556 a. C., trae la Antología de García Gual este regalo:

sábado, 27 de abril de 2013

III, 28. Golondrinas y ecología filológica

Para mostrar cómo el Espíritu, ese personaje, ritma y rima la diversidad en comunión poética unificadora, fundiendo voy textos, populares y cultos. Que se expliquen entre sí, en ecología filológica de libre y placentero diálogo que vaya dibujando el esbozo de la memoria colectiva y la imaginación individual. No se me oculta que esta serie de posts podría alargarse desmesuradamente —y nada más grosero que la desmesura— de seguir por tal camino. Retengamos entonces aquellas relaciones para glosar o explicar el viejo poema griego que dio origen a estas aéreas reflexiones.

sábado, 13 de abril de 2013

III, 27. Dueñas pequeñas

Pudiera ser, vengo diciendo, que el pueblo fuera mucho de cantar por primavera. Pudiera ser, incluso, que alguien, alguna vez, con un mínimo de rigor explicara a qué responde el manoseado, deficiente o estrambótico concepto de pueblo. En todo caso, el canto popular, brotando de la voz de los que no escriben, ha sido de siempre y de suyo aprovechado por los poetas cultos, que es como se llama a los cantores que firman sus composiciones.

martes, 19 de marzo de 2013

III, 26. Rosas de Alejandría

Los hombres se han congregado en todas las épocas para festejar los nuevos aires primaverales, las redivivas y sucesivas llegadas de las golondrinas. De la fiesta de Grecia, arcaica y popular, a las pasarelas de los últimos modelos de diseñadores o creativos —antiguamente, «sastres»—, un largo camino subsume aparentes diferencias.

jueves, 14 de marzo de 2013

III, 25. Por qué no el Espíritu una Golondrina

Solemos imaginar alado al Espíritu que invocara Valéry. Todavía más: encarnado, si santo, en una paloma. Que de vez en cuando revolotea, latino, sobre las cabezas de sabios varones congregados. Pero, ¿y si el Espíritu unificador tomara forma de otra ave? Como el aleteo de una de ellas se repiten, abriendo un viejo canto popular griego del siglo VI a. C., un verbo de movimiento y un adjetivo:

lunes, 11 de marzo de 2013

III, 24. Una cala en la Historia del Espíritu

Desde parcelas de la antropología, la psicología y la lingüística se sostiene el convencimiento de que una estructura compleja de universales se encarga de unificar los signos y las escrituras: porque la mente humana salva con su imaginativa casi todos los límites, mas ella misma tiene un lindero que no le es dado sobrepasar. Mircea Eliade mostró en El mito del eterno retorno cómo todos los ritos son el Rito en la mente primitiva. Es la idea de los arquetipos, desarrollada de Platón a Jüng.