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domingo, 6 de octubre de 2019

I, 25. Lenguaraces perrillos de compañía


«Asimismo, pensarían que no quince días de unas vacaciones […] en acabarlo me detuviese, como es lo cierto; pero aun más tiempo y menos acepto»: en este alto ejemplo de «El autor a un su amigo» con que se abre Celestina, aproveché otras vacaciones, las del pasado y efímero mes de agosto —cálido y más corto que el gélido febrero—, para terminar de escribir un libro sobre literatura sexual española. Por celebrarlo, añado ahora un nuevo capitulillo a la serie I de Literaventuras, «A su can se acerca una muchacha», con que inauguré este blog.

miércoles, 8 de agosto de 2018

IX, 51. IAG 1.2



«[…] porque la máquina del mundo es harto
compleja para la simplicidad de los hombres»
(Borges, El hacedor, p. 68)

Un texto parafraseado se metaforsea en el referente (la realidad a la que se apunta) de sus respectivas paráfrasis. Cuando prosifican el poema de Góngora, sus comentaristas pretenden aclararlo: vierten entonces su música coral y poliédrica en modestas y pálidas líneas de sintaxis simple. Revisemos este procedimiento en algunas paráfrasis de las 74 palabras del pasaje (Soledades, I, 62-76) sobre el que vamos tratando.

miércoles, 1 de agosto de 2018

IX, 50. IAG 1.1.1


Algo se parece a como cuando estás olvidado del mundo o repantingado en el sofá, viendo una peli española en mal año rodada con sonido directo, por la cosa de la naturalidad y del ahorro (o del ahorro-naturalidad): que tienes que darle varias veces al replay para averiguar qué coñocojones farfulla la última revelación de los Goya, criatura que tantas clases de vocalización fue saltándose hasta alcanzar el éxito. Se parece algo, sí, pero con Góngora manda la métrica música perfectamente medida, domeñadora de la sintaxis y señora de la semántica. Aunque es el caso que sus poemas exigen VAR a cada instante, tal que la vida misma, o relectura continua…, a medida que se los va leyendo. En el siglo pasado ensayé una explicación:

lunes, 30 de julio de 2018

IX, 49. IAG 1.1


Al leer un texto esperamos no sólo que nos dé la razón, sino encima que lo haga del modo en que lo queremos. Ya saben: sujeto, verbo, predicado. Esa simplicidad. El método de la IAG, sin embargo y sin concesiones, resulta mucho más acorde con la complejidad del mundo. Al que se supone que hacen referencia los textos.

domingo, 8 de julio de 2018

IX, 48. IAG 1.0

El peregrino que visite el de la Ciencia Museo de Granada topará, cuando encamine sus pasos hacia la entrada, con inquieto, si no inquietante, cronómetro. Que persistente desgrana, en cómputo raudo y fatal, el número de individuos del humano género que sin descanso se incorporan a la tarea de ocupar el planeta. Si dos horas durase su vagar errante por las estancias del museo, el peregrino comprobará a su salida los muchos miles de criaturas que acaban de llegar, en tan breve lapso, a este mundo. Cuyo gran cambio no es sino el de la superpoblación: «número crece y multiplica voces», que dijera Góngora (Soledades, I, 232). La plaga que no previeron, antes de nuestro siglo, los incapaces dioses. Imposible gestionar con nuestras herrumbrosas herramientas tantos big data asociados a esa multiplicación. De modo que la inteligencia ha de evolucionar para comprender y enfrentar tamaña complejidad. ¿En inteligencia artificial (IA)? Si así fuera, qué mejor entrenamiento iniciático que la Inteligencia Artificial Gongorina (IAG).

viernes, 9 de marzo de 2018

IX, 47. La regla de tres de Jorge Manrique


Corrían por el seminario de Julio Marconi —sí, el hermano del teórico Ataúlfo Marconi— aires de una nueva historia de la literatura. Historia que fuera ajena a los «viejos moldes retóricos de corte decimonónico (coherencia narrativa, flujo temporal lineal, períodos unitarios, transparencia del código empleado, neutralidad expositora, etc.)» con que había Santiáñez-Tió caracterizado a la ya manida y desgastada, mientras esperaba que un «historiador interesado en relatar la multiestratificación del tiempo» la superara con los recursos de la «narrativa experimental y modernista»: «pluralidad de voces, simultaneidad de escenas, polisemia, multilenguaje, montajes paralelos». Avivo el seso y recuerdo ahora el caso de las Coplas a la muerte de su padre con que, preparando esa venidera historia literaria reversible —o sustentada en las curvaturas del tiempo—, ensayaba Marconi.

viernes, 11 de septiembre de 2015

IX, 33. Gracián relee a Ramón (2)

La génesis del proceso de la agudeza (o conceptismo) es una intuición que Gracián capta muy gráficamente —o sea, muy ramonianamente— como «prontitud». Este chispazo va conduciéndose por hilos de rauda electricidad comparativa: una instalación de «artificiosa proporción» y «agradable propiedad» que mueve a «buscar correspondencias» de proporción (mediante la vista) y de consonancia (con el oído). La agudeza opera, pues, encontrando mínimas afinidades entre un «sujeto» o «centro» y sus «adjuntos» o «circunstancias». Gracián llama a todo ese proceso conceptear o sutilizar. Una teoría sobre el modo en que funciona el pensamiento humano.

lunes, 5 de enero de 2015

VII, 12. Góngora si ya no lejano tampoco solo

Mi buen amigo Jesús Ponce Cárdenas, poeta y filólogo excelente, me regalaba hace poco un ejemplar de su Desviada luz. Antología gongorina para el siglo XXI (Madrid, Fragua-Delirio, 2014). Fue durante el último de mis pasos efímeros y errantes por Madrid, la ciudad que mi DNI tendrá siempre por natal, y de la que pudiera quizá decir lo que Castro: «Mi pena y mi lugar, de extranjería / regresa Luis de Góngora a tu planta», «Quién canta. / Música, luz, color: Córdoba mía». O, tirando de fusión mítica, no sé si como otro buen amigo y filólogo cordobés aquí antologado, algo así: «Caminas lentamente por las calles / cortas y estrechas, cual venas y nervios, / de una ciudad que habita en tu cuerpo» (Matas Caballero).

sábado, 22 de diciembre de 2012

IX, 3. Teorema del prurito de originalidad

Viniendo de la tradición, o biblioteca de la memoria lectora, todo autor alberga la pretensión de ser novísimo, y de ahí la paradoja de que, en su repetición, la voluntad de originalidad no sea original. Vamos: teorema del prurito de originalidad al canto. Que observar quiero ahora como testimonio probable no solo del cansancio ante la reiteración de una serie literaria; también, de la lucha por la hegemonía en el ecosistema cultural.