Hay
individuos que viven por costumbre en el futuro, mientras aguardan pacientes a
que los demás lleguen. Medio siglo, a veces: al autor del Lazarillo de Tormes (1554) se le harían largas las horas esperando
al Guzmán de Alfarache (1599-1604),
de Mateo Alemán, para hacer juntos que arrancara la novela moderna. Sucede en todo ámbito: el 27 de julio de 1993,
Javier Sotomayor sobrepasó unos inconcebibles 2,45 metros. Su prodigio no es
que resista al tiempo: es que, durante cada prueba de salto de altura disputada
en un estadio cualquiera del mundo, sigue adelantándose, en dos décadas ya, al
instante en que otro atleta lo supere. Por su Morfología del cuento (1928), Vladimir Propp, esa mente maravillosa, pertenece a la extraña
estirpe de quienes se ponen el calendario por montera.
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viernes, 25 de agosto de 2017
domingo, 30 de julio de 2017
V, 23. Pedro Salinas y los marquetineros
Permítanme
la hipérbole: se ha puesto de moda, al fin, Pedro Salinas. Vienen leyéndolo
ahora los poetas como lo que siempre fue, uno de los mejores del Veintisiete (o,
según Carlos
Marzal, como «una de las cristalizaciones literarias del 27 que mejor
soporta, en su totalidad, el paso del tiempo»), y van los marquetineros inspirándose
por doquier en unos versos suyos, «Es
que quiero sacar / de ti tu mejor tú», para anunciar señeros liderazgos, educaciones
superiores, tierras de promisión o al menos de promoción turística. Algún
crítico del próximo futuro se sentirá movido a justificar este incremento de la
recepción saliniana. Para ese estudio de la publicitaria voz a ti debida, Salinas, vaya aquí un hilo del que tirar.
lunes, 23 de marzo de 2015
V, 19. El español en bragas (y 3)
Para Geles, que me regaló un poema
menos extraterritorial que extraordinario
No
menos ajena a los hechos que la ecuación lengua = cultura es otra
identificación: a una sociedad corresponde una lengua. Interferencia que lleva
a la definición de La Mancha
Extraterritorial como el conjunto de «quienes eligieron el español como
lengua literaria» viniendo de otros idiomas. Entre otros, al parecer, Arguedas o
«el guineano Donato Ndongo-Bidyogo». ¿Pero cuál creerá Iwasaki que es la lengua
materna de los ecuatoguineanos? Hacia atrás, podría haberse incluido en la
lista a los portugueses Jorge de Montemayor o Manuel de Faria e Sousa; a la
inversa, al abate Marchena. Quiero decir que es sencillo multiplicar los
ejemplos: fuera de la geografía fantástica del Romanticismo y sus prejuicios
nacionalistas, apenas hay un territorio en el mundo manchego donde a una
sociedad no corresponda más de una lengua. Y qué decir de cuando los escritores
viajan más allá de sus bibliotecas y se empadronan junto a ajenas estanterías.
domingo, 8 de marzo de 2015
V, 18. El español en bragas (2)
Para Pep Alagarda,
otro partidario de la lógica implacable
Adepto
a la ecuación reductora lengua = cultura, ese extrañísimo legado
del Romanticismo, Iwasaki queda prisionero de su propio corralito
de contradicciones. Pronto, la ecuación dicta su axioma máximo: «La importancia
de una lengua no radica en el número de sus hablantes». De lo contrario, «el
chino y el hindi serían los idiomas más importantes del planeta. La aritmética
no debería tener la última palabra en materia cultural». Quiebro cumplido: el
argumento empieza por la lengua y termina por la cultura. En ese trayecto, la
lógica salta por los aires. Por ejemplo: si el chino no es uno de los idiomas
principales del planeta, ¿por qué cada vez más gentes, desde todos los rincones
del susodicho planeta, se empeñan en aprenderlo? Ah, sí: por la milenaria
cultura que atesora el juego estético de sus fonemas.
domingo, 15 de febrero de 2015
V, 17. El español en bragas (1)
Para Maria Llopis,
que megusteó el spoiler
Vaya
por delante que aprecio, y mucho, la escritura inteligente y provocadora de Fernando
Iwasaki cuando va en plan crítico literario o cultural. Por caso: «La polla de
Cervantes. Consideraciones sobre cómo la remetería y qué pajillas echaría»
(2005), uno de esos trabajos que, de vez en cuando, introducen el aire fresco de
las bienhumoradas plazas en la bibliografía académica, aquí referida a la literatura sexual. Sin embargo, ya saben que en
español (lengua que llaman así en todos los sitios, excepción hecha de España)
el giro vaya por delante es uno de
esos anunciadores —y por tanto destructores— de la intriga que la gramática,
tan miope y atenta en exclusiva a los huesecillos de un idioma, no es capaz de explicar.
Ya se lo digo yo: el giro anticipa que por detrás viene, según es costumbre, el
postre. Eso que Iwasaki llama «dar por cubo» en su artículo «Las bragas de
Pitágoras. Teorema en torno al erotismo y la pornografía» (1996). Donde de
pasada (p. 111, n. 5) se menciona al amante hortera Carlos de Inglaterra, que
fue ya asunto de un par (IV, 2 y IV, 3) de literaventuras.
viernes, 28 de febrero de 2014
V, 16. Enseñanza de español en guerra (A2)
Un
texto disfrazado de contexto: la exitosa broma del contexto
histórico. Asunto de redacción más o menos hábil. Pongamos la Guerra de
Sucesión española y empecemos a acotar verbalmente, según lo previsto por la teoría
lingüística del bonobús. Carlos II va y se muere, costumbre muy extendida
entre eso que ahora se llama, con otra broma, raza humana. Los pertenecientes a dicho colectivo, tan dados a la
inercia, suelen ocupar como sea el nicho (ecológico y/o de mercado) que haya
quedado vacante. En este caso, el trono de España, pues que Carlos II dejó a
medias —era su forma de ser— la divina sugerencia de crecer y multiplicarse.
Contra lo que es habitual en un rey, este no se desveló por prohijar, ni
siquiera en el modo bastardo. Tal ausencia de acto o, por seguir en términos
aristotélicos, impotencia, activó el automatismo de los pretendientes. Dado que
la monarquía requiere —de ahí su nombre— uno solo, la concurrencia en el (con)texto
que nos ocupa de dos aspirantes, uno francés (Felipe V) y otro alemán (Carlos
III), habilitó la opción por estas que me las pagas. El resultado: la Guerra de Sucesión española.
domingo, 1 de diciembre de 2013
V, 15. Enseñanza de español en guerra (A1)
Deseable
alcanzar la belleza de la razón científica. Imitando, por ejemplo, la costumbre
de los matemáticos de buscar las hipótesis explicativas más potentes y
sencillas. Pongamos: una lengua se aprende o por obligación o por placer.
Dejemos de lado ahora, bien que con disgusto, el placer: otro sinónimo aquí de
la voz filología.
martes, 8 de octubre de 2013
II, 10. El cementerio de texto
El
día después, albricias, de que el tedioso y odioso calendario te obsequiara, en paradójica
gracieta, con otro año. Te pegas el enésimo madrugón de tu vida laboral. Dispuesto,
no faltaba más, a cumplir con la misión. Séase: contribuir, desde humilde aula,
a eso que el buen pueblo llama la culturización.
Cualquiera que fueren los significados de tales palabros, culturización y pueblo, ya
hubo quienes sostuvieron sin pestañear que molaban mazo: la culturización y el
pueblo, digo. Serían los
expertos; gentes que, por la manía de distinguirse de los subordinados, en
sus lustrosos informes van ya por la aculturación: que
comentar la factura del teléfono también es cultura, coño. A lo que iba:
agarras, vas, te levantas, enciendes el periódico y constatas que la Prensa es
que no para: otro aluvión de noticiones. A cuál peor. El de hoy: que es que no
nos enteramos.
miércoles, 28 de agosto de 2013
III, 38. Otra «nibola», 6. El conferenciante
Subterráneos
históricos permitían a Francesillo de Zúñiga ir del futuro al pasado y
viceversa, haciendo fugaz escala en el presente. También simultanear escenas.
No es que se desdoblase durante excursión astral u otras zarandajas de
budistas aficionados. Es que viajaba en un visto y no visto desde Al Andalus
hasta el Reino de León. Y viceversa. Los subterráneos del tiempo no sabían de
fronteras geográficas ni políticas o ficticias, que hasta allí abajo no se
prolongaban, de modo y manera que aquellos hechos diferenciales de las taifas y
los reinos medievales, de las regiones y los cantones modernos, de las
autonomías postmodernas, quedaban abolidos en un pispás pancrónico. El de
Zúñiga y sus acompañantes, no sé qué decirte, Buñuel, Larra y Dalí, o tocayos
como Umbral, Quevedo y Goya, quedaban, por su mucho trasvase subterráneo, a salvo
de toda aquella catetada solo en apariencia diferencial: lo mismo te bailaban
una muñeira que una sevillana; otrosí, una jota, un chotis o una sardana. A los acordes de una
banda de txistularis.
lunes, 25 de marzo de 2013
V, 14. Principios de la eurochapu
La vamos a ver a la princesa Europa en los hologramas de la nueva serie de euros, dicen que a partir de mayo del 2013, aunque vaya usted a fiarse de las previsiones y los calendarios del Banco Central Europeo. Les contaré, entre tanto y con el amigo Ovidio, un cuento, relatado por los versos 833-875 del Libro II de las Metamorfosis. Por aclarar las cuentas. Más reveladores que los cómputos del Excel, los métricos.
viernes, 22 de febrero de 2013
V, 13. Profecía con freno y marcha atrás
Iba recordando, si se acuerdan, cierta profecía parvularia de 1998. Que cómo serían la cultura y el ocio en el siglo XXI, me habían preguntado entonces. La cuestión ya encerraba su correspondiente gato: hay gentes que identifican, sin matices, cultura y ocio. Ojalá. Yo, como si nada, me lancé a la piscina. Es que suele gustarme:
viernes, 15 de febrero de 2013
III, 23. Mañana de plenitud
Tantos años después, sonriente y serena lo había acariciado ella dentro de su sueño. Al despertarse descubrió que seguía enamorado. Se apresuró sin esperanza a buscarla en su taller. En efecto, no: contemplar la copia de aquel extraño cuadro, que tan secreta un siglo había ocultado (con el paréntesis de ya polvorienta sábana) no lo consoló de lo imposible. Avivaba, sí, rescoldos de recuerdos. De aquella mañana.
martes, 5 de febrero de 2013
V, 12. Panel de expertos
Les podría largar un cuento, pero no busco votos. Señalarles, por ejemplo, que me he levantado nostradamus. No: me daría la risa racionalista, que, si bien se contagia demasiado poco, me impediría seguir. Les contaré la verdad. No solo no estoy en modo profético, sino que me hallaba en modo recordatorio. Aunque ahora que, tras poner el último punto, me he detenido, advierto que son lo mismo. Es lo que voy sosteniendo en estas Literaventuras.
sábado, 5 de enero de 2013
V, 11. Recortes previstos por Cervantes
Tengo para mí que Miguel de Cervantes no sabía cómo terminar El coloquio de los perros, una de sus Novelas ejemplares (1613). Si no es que no se entiende que al final acabe como empezaba Eugenio: «¿Saben aquel que diu?». Que se pone a contar chistes, digo. Supongo que por completar el pliego. Relata Berganza, el can, que en el hospital que guardaba había no un francés, un inglés, un ruso y un español, que es como principian los chistes de países y profesiones, sino un alquimista, un poeta, un matemático y un arbitrista.
domingo, 9 de diciembre de 2012
V, 10. Ana y los siete
Con la cartita a los reyes magos de Guindos y el Que se jodan de Fabra, pareciera que el PP triunfante hubiera cubierto el cupo anual de estampas para la eternidad. Pero hete aquí que Ana Mato lo había ampliado por propia iniciativa. Que no se diga. En gloriosa rueda de prensa.
lunes, 26 de noviembre de 2012
V, 9. El espejismo del mapamundi
La Historia es una amalgama de relatos a cual más inverosímil a ojos de las sucesivas generaciones que los van leyendo. Miren si no: a finales del siglo XV, los reinos de Portugal y Castilla —que se acababa de confederar con el de Aragón, razón por la cual no tiene que volver a hacerlo— eran las dos principales potencias mundiales. Un cuento con (y sobre) un par. Como para creerlo ahora, incluso desde este rincón de la Unión Europea en retroceso.
sábado, 27 de octubre de 2012
IV, 9. Progresismo o antifederalismo
Asistamos al nacimiento de la política lingüística, herramienta creada en el origen del Estado-nación. El parto, en enero de 1794. El paritorio, la Convención francesa, donde Bertrand Barère de Vieuzac, en nombre del Gobierno revolucionario o Comité de Salud Pública, expuso su Informe sobre las lenguas regionales[1]. Que nadie se lleve a engaño: corresponde a cada nación un idioma. Y solo uno. «¡Ciudadanos! La lengua de un pueblo libre debe ser una y la misma para todos».
sábado, 7 de julio de 2012
V, 8. De Guindos escribe una carta…
Alonso Quijano es que se aburría una barbaridad. El informe independiente de la agencia narrativa del Quijote lo advierte muy pronto, para que nadie se lleve a engaño: «Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso —que eran los más del año—, se daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza y aun la administración de su hacienda» (Cervantes, Don Quijote, capítulo I). Viviendo de las rentas, don Alonso se dio a la ociosidad y abandonó la gestión de su patrimonio. Otro candidato a pedir dinero prestado a los mercados. O a Sancho Panza.
jueves, 28 de junio de 2012
V, 7. Estudiar para ser feliz
Nada más descorazonador que la ausencia de curiosidad, que es signo de falta de vitalidad, de inquietud, de estímulo, de juventud. De empeño o studium. De ese afán por aprender que un sistema educativo digno debe fomentar, sin burocráticos cómputos de pedagógicos cronogramas, de créditos y réditos: por amor al arte.
jueves, 21 de junio de 2012
V, 6. Esa «biensana» curiosidad
El calendario de la cultura universal, que es concluyente, no me dejará mentir. Me autorizarán, en todo caso, Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez con La especie elegida. La larga marcha de la evolución humana (Barcelona, 1999).
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