Anda
la novela-ensayo de Rafael Reig, Señales
de humo. Manual de literatura para caníbales I (Barcelona, Tusquets, 2016),
llena de aciertos, como aquél en que el protagonista, errante de siglos en
cuanto enloquecido catedrático de literatura en un instituto, toma «conciencia
de que el principal obstáculo para la enseñanza son los padres de los
estudiantes» (p. 34). O este otro: «Los textos escolares y ediciones anotadas
dan explicaciones que los lectores contemporáneos se tragan sin masticar
siquiera: la barba del Cid es símbolo de su honor» (p. 113), por ejemplo. Así
que, por no tragárselo, el pasaje rotulado «El misterio de una barba» (pp.
113-117) deconstruye el texto medieval para concluir que Rodrigo Díaz de Vivar
se dejó crecer la barba lo indecible «por amor del rey Alfonso» (Poema del Cid, v. 1240), «su amor, su
pecado, su alma, mon homme, luz de su
vida, fuego de sus entrañas, Al-fon-so, dice, y la lengua se ensancha y
retrocede, como una ola […]». Vamos, que el Campeador era gay. Prefiero masticar
—aunque tarde más— o comprobar la validez de tal lectura postmoderna.
Mostrando entradas con la etiqueta Poema del Cid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poema del Cid. Mostrar todas las entradas
sábado, 13 de octubre de 2018
domingo, 10 de mayo de 2015
XI, 10. El final de la cuenta atrás (y 5)
0
(10 de mayo de 2015)
El
Círculo Historiográfico Marconiano sobrevive con el objetivo, más que de divulgarla,
de reflexionar sobre la obra del amigo Ataúlfo. Sentados alrededor de la mesa de
cierta casa de comidas, y ajenos a cualquier ritual no previsto por su carta,
los integrantes del Círculo nos acogemos al eco difuso del banquete platónico
para interpretar —es decir, para aplicar— las ideas del maestro. Por ser la
mesa redonda, abolida queda cualquier jerarquía: nadie se ve forzado a conceder
la palabra al igual. Las intervenciones brotan simultáneas y extrañas al corsé de
un inexistente orden del día. Tal experiencia desmiente la linealidad del
tiempo y de la escritura. El vino circula profuso para reforzar nuestros lazos
con la realidad.
sábado, 2 de mayo de 2015
XI, 9. El final de la cuenta atrás (4)
2
(h. 1978)
En
la deslavazada carpeta de apuntes que Ataúlfo Marconi denominaba Preludios y prospectivas, una leve nota que
debe conjeturarse algo anterior a 1979, «La demolición del texto parodiado», aclara
un singular proceso de causalidad: el texto A (el parodiado) va naciendo a
medida que el texto B (la propia parodia) está siendo leído; por tanto, no es A
causa de B, sino su consecuencia. Sólo una falta de respeto a la lógica y a la
cronología sostendría, pues, que A es anterior a B. Marconi, empero, reconoce
que resulta ilógico y acronológico anteponer B a A, excepto si el abecedario
fuera otra celada de una gigantesca ficción. Para sortear este callejón a todas
luces sin salida, cierra Marconi su incompleta nota con una reflexión
inquietante: «El proceso paródico pone en riesgo de demolición, más que al
texto subvertido, nuestras certezas sobre el transcurrir del tiempo. La parodia
atenta contra el calendario».
Suscribirse a:
Entradas (Atom)