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viernes, 7 de agosto de 2020

X, 33. La verdad, la mentira y sus parientes intermedios

 

Sepan cuantos esto oyeren que los señores de las Redes sin distancia social borran sus cuentos a las cuentas de Trump, por expandir coronabulos. A buenas horas, andará diciendo ya el Comandante en Jefe de la Mentira. Ítem más: que la guapura de guasap va a serlocjolmizarse incorporando una lupa de verificar mensajes. ¿Elemental, querido Watson? Pobres son aquellas inservibles cerraduras de poner puertas al campo o estas herramientas herrumbrosas que los usuarios despreciarán por preferir que los suyos les mientan mucho. Mejor entonces que la lupa, la pipa de reflexionar (cervantinamente) echando humo.

sábado, 18 de abril de 2020

X, 30. Un juego para pasar el confinamiento


Creo poder recordar que me vine arriba cuando supe que Alonso Zamora Vicente (1916-2006), maestro de filólogos, se había tomado hace años la molestia de recortar, coleccionar y catalogar mi artículo «Lingüística y filosofía, o el juego del diccionario», Delibros, VII, 67 (mayo 1994), pp. 47-48. Me enteré por el ojo que todo lo ve de Google cuando reposa su mirada en la «Biblioteca Alonso Zamora Vicente», ahora en la Diputación de Cáceres. Allí se conserva una copia —según coges y pinchas en su «Catálogo»— de aquel trabajo. Así que, ya digo que con la extraña e insegura alegría de quien comprueba que lo que una vez escribió fue leído por otros, lo revisé y adapté al formato blog en la siguiente miniserie sobre el juego del diccionario:

sábado, 10 de junio de 2017

V, 21. Gato jurisconsulto al horno

«El autor trata de epatar al lector con hechos desconcertantes que son la causa del éxito de escritores psicópatas». Justo Gárate extraía esta ley al explicar la falsedad de la covada (cfr. «III, 50. Del rigor de la ciencia social (1)») y asentar un principio universal sobre el vínculo entre el hambre (un «impostor voluntario») y las ganas de comer (la innumerable audiencia): un autor «entusiasta y carente de control crítico», de esos que «se aferran a lo extraño», suele afirmar «algo más de lo que puede comprobar», lo que termina echando raíces en el pueblo, hábitat en que «los mitos y errores» desarrollan su «gran tendencia a conservarse y perpetuarse».

domingo, 4 de junio de 2017

V, 20. El gato microondeado en la posverdad

La historia les será tan familiar como los gatos y los microondas. Al menos, anda extendida por la Red con sus variantes y 50.000 resultados en el almacén de ofertas baciyélmicas o verdadero-falsas de Google. «El (horno) microondas llegó para quedarse hace ya 67 años» (El plural.com, 26-8-2014) la tacha de leyenda urbana, ¿saben aquel que diu?: «la mujer que tenía un gato que se había mojado y que decidió meterlo en el microondas para secarlo», operación que «el minino» fue incapaz de soportar, lo que determinó su fallecimiento «ipso facto». Después, la microondeadora «decidió demandar a la marca del horno porque ‘no advertía de esa posibilidad’. La mitología callejera concluía que la señora había ganado el juicio y logrado una suculenta indemnización», y que después «un joven americano» siguió su ejemplo: «El autor de la animalada, lejos de recibir una suma de dinero por parte de la marca, fue condenado a labores sociales en su comunidad».

sábado, 24 de octubre de 2015

XI, 11. A Marte a por tabaco

Nuevas mandan los voraces y veloces insectos mecánicos —antenas y ojos y patas de alambre fino— de la NASA, que vuelan con rumbo de tiralíneas por entre el lóbrego negror del espacio frío e infinito.

miércoles, 14 de mayo de 2014

III, 49. Sobre órdenes y excesos

La hipótesis —o conjetura— de que la covada fuera un cuento verosímil, o con fundamento, se sostiene en un equilibrio bien inestable. Como cualquier conjetura —o hipótesis—. Ya digo que el hecho de que haya venido dando su juego literario pudiera apoyarla. Quizá no. El caso es que, enraizados en la añosa y resistente contienda de los sexos —o intergenérica, según suspirarían hoy los más requetefinos, mientras ondean y ondulan el dedo meñique al apurar blanca tacita de eufemismos a la menta—, el esqueleto del relato covadesco ha dado para otros usos. Qué sé yo: el humorístico.

sábado, 14 de diciembre de 2013

IX, 21. «En escrito yace esto, es cosa verdadera»

Cerrado el paréntesis de autocrítica, que como es habitual suele ser leve y breve, Campuzano concluye que no era un espejismo: «realmente estando despierto, con todos mis cinco sentidos», «oí, escuché, noté» que dos perros sostenían un coloquio «y, finalmente, escribí, sin faltar palabra por su concierto», aquella conversación canina.

sábado, 16 de noviembre de 2013

IX, 20. Comer almendras y soñar cosas tremendas

Por decirlo todo: el alférez Campuzano padecía de bubas, oiga usted. Vamos, que había contraído la sífilis. De ahí que hubiera dado con sus huesos en el Hospital de la Resurrección. Donde curaban esa enfermedad a base de «sudores» en la cama y dieta de «muchas pasas y almendras». Y ya se sabe que el magnesio de la almendra ayuda a conciliar el sueño. Un relajante muscular.

sábado, 9 de noviembre de 2013

IX, 19. Salto con red

Más fácil resulta creer que dos perros charlan despaciosamente durante la noche. Bendita noche de perros. Más fácil de asimilar, digo, que Hugo Chaves se aparezca en modo pájaro cantor, o en forma de pétreo rostro tallado en el Metro de Caracas. Será porque lo primero lo cuenta Campuzano, o Cervantes, mientras que quien silba o relata lo otro es Nicolás Maduro. Que no hay color.

viernes, 1 de noviembre de 2013

IX, 18. Las virtudes del pájaro solitario

Últimamente, al señor presidente de la República Bolivariana de Venezuela se le viene apareciendo una barbaridad su Antecesor. Si la Virgen es que baja mucho, que decía Francisco Umbral, a Nicolás Maduro se le anuncia de continuo el Teniente Coronel Hugo Chávez, envuelto en sacra estela católico-maoísta, peronista o rojifascista. Ordene, Santo Comandante.

sábado, 26 de octubre de 2013

IX, 17. Interpretación poliédrica (o cervantina)

Se veía venir. El licenciado Peralta no cree al alférez Campuzano cuando este afirma que ha oído conversar a dos perros. Eso no cabe en cabeza humana, ni las leyes naturales permiten que suceda tal hecho extraordinario. El alférez tenía prevista la reacción de su interlocutor. De modo que Campuzano añade tres nuevos factores que reducen, o relativizan, la distancia insalvable que la naturaleza y la imaginación fijan entre lo ordinario y lo extraordinario. Vamos: que la verdad y la mentira no dibujan un simple triángulo (naturaleza — imaginación o software mental — hecho), sino un poliedro. O en forma menos geométrica: los límites entre verdad y mentira se tornan difusos si se les aplican esos tres factores de corrección, o alguno de ellos. A saber:

miércoles, 16 de octubre de 2013

IX, 15. De la obligación de dudar

Entre los principios tan seguros como esclerotizados del catecismo decimonónico del padre Ripalda periodístico sigue figurando, y repitiéndose, aquel de que los hechos son sagrados y las opiniones son libres. A pesar de su mezcla sacroprofana (o quizá por eso), el axioma desprende un tufillo clerical que echa para atrás. Y se funda en dos arcaicos espejismos: que los hechos —que el catecismo suele confundir con las noticias— resultan entes uniformes, monolíticos y monológicos, susceptibles de ser narrados linealmente y como verdad de la buena, con estructura piramidal invertida, escalera de cinco o seis W y todo; y que una opinión no está sujeta a los dictámenes de la línea editorial, a su vez trazada por la secta política de que derive, y por los anunciantes y subvencionadores. Que pagan. Demasiada complejidad como para que el catecismo periodístico —surgido en el XIX, como casi todo nuestro veraz y voraz mundo del siglo XXI— no haya entrado en crisis. Pero que en barrena.

domingo, 21 de julio de 2013

IX, 11. El juez y el historiador

Casi todos los últimos veintitrés años Adriano Sofri los pasó en la cárcel. Dos décadas de juicios —unas veces condenatorios y otras absolutorios— contra él y otros dirigentes y militantes del grupo izquierdista italiano Lotta Continua, fueron conformando «una historia judicial que sorprende por lo contradictorio y por lo infinito hasta en Italia» (L. Galán, en El País, 25-1-2000). Y que muestra lo complicadas y complejas que pueden ser la verdad y su búsqueda.

lunes, 15 de julio de 2013

IX, 10. Verdad, conveniencia y dudas

Procediendo de la novela de aventuras griega y caminando hacia una explicación racionalizadora —para su tiempo: neoaristotélica o contrarreformista—, Cervantes relata en el Persiles (1617) cosas que, por «extraordinarias», pondrán en entredicho todo el «crédito» ante el receptor, pues sucesos son que «tengan más de lo imposible que de lo verdadero»; así, las alfombras voladoras y los lobos que hablan (I, 8 y 18), fenómenos de ficción instantánea que significativamente se presentan juntos.

viernes, 12 de julio de 2013

IX, 9. Instantaneidad ficticia coherente o radical

Hay lectores u oyentes, como Mauricio, que no transigen del todo con el pacto del engaño. Son muy exigentes gentes con los textos instantáneamente ficticios, esos que desde el momento mismo de su escritura rehuyen el completo ajuste con las leyes de la que, por entendernos, seguiremos llamando realidad. Les solicitan adustos —sobre poco más o menos— que no sean muy radicales y, por tanto, que sus referencias resulten coherentes con las reglas dispuestas por los sacerdotes del poder jurídico y del poder científico.

martes, 13 de marzo de 2012

VI, 6. Crónica de un influjo anunciado

¿Lo que llamamos realidad no será sino una gigantesca metáfora alzada por esos poetas o creadores que son los filósofos, los científicos y los historiadores? «No se diga, pues, que el arte copia a la Naturaleza», concluía en «La Gioconda» (Mocedades, 1911) el español más clarividente del pasado siglo —o quizá del pasado todo—, José Ortega y Gasset. Y a continuación se preguntaba, por supuesto retóricamente: «¿Dónde está esa Naturaleza ejemplar fuera de los libros de Física?».

viernes, 9 de marzo de 2012

VI, 5. Un bebé con cola de cerdo

La narrativa hispanoamericana cuyo alias mercadotécnico fue el boom, surgió, en buena medida, de un pensar y un soñar la relación y la fusión entre vida y escritura que legaron las vanguardias. Paremos mientes a cuento de esto en otros casos de imitación que la vida hace del arte o, como dirían prosaica y técnicamente los «leedores» —según los denominó displicente Pedro Salinas—, de la relevancia social de la institución literaria.

jueves, 1 de marzo de 2012

VI, 4. De filología aplicada a la historia

Creencia análoga a esa de la palabra como revelación, pero esta vez laica, apunta que la literatura es —a lo Vicente Aleixandre— manantial o al menos manual de vida: fuente de conocimiento. Este otro sentido de lo que me gusta llamar filología aplicada era el que cobraba el studium liberal de las letras antes de que formalismos, estructuralismos y otros peritajes y vanguardias tecnológicas del XX separaran a los textos del autor, a ambos de los lectores y a todos del gozo y del goce del estudio literario.

lunes, 16 de enero de 2012

II, 3. Memoria, retórica y verosimilitud

Parece, pues, que ante palabras especialmente extrañas, cuya estructura asocia la memoria a ámbitos exóticos y a vegetales, la ilusión lingüística y la imaginación acentúan cierto sentido de motivación del signo. ¿Por qué, con otro caso real, la palabra sarandí, ‘arbusto de la familia de las euforbiáceas, de ramas largas y flexibles’, concitó el acuerdo mayoritario en torno al significado de ‘traje’ o ‘tela’?: 1. Tela plateada / 2. Aparato para medir y cortar telas / 3. Traje usado por las tribus de Mugalia / 4. Antiguamente, judío encargado de cobrar impuestos.